Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales - Nbr. 46, October 2003
Joseph E. Stiglitz
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«EL MALESTAR EN LA
GLOBALIZACIÓN»JOSEPH E. STIGLITZ1Premio Nobel de Economía 2001TaurusMadrid, 2002 (314 páginas)El profesor Stiglitz escribe el presentelibro porque, como economista jefe y vicepresidentesenior del Banco Mundial, comprueba,de primera mano, «el efecto devastadorque la globalización puede tener sobre lospaíses en desarrollo, y especialmente sobrelos pobres en esos países». Define la globalizacióncomo «la supresión de las barreras allibre comercio y la mayor integración de laseconomías nacionales». Desde las primeraspáginas reflexiona sobre: ¿Por qué la globalizaciónha llegado a ser tan controvertida?Aunque la globalización presente facetasnegativas, a menudo ofrece beneficios. Laapertura al comercio internacional ayudó anumerosos países a crecer mucho más rápidamente.La ayuda exterior ha beneficiado amillones de personas gracias a proyectosfinanciados por el Banco Mundial. Quienesvilipendian la globalización olvidan a menudoalguna de sus ventajas. Manifiestan quela globalización no ha conseguido reducir lapobreza ni garantizar la estabilidad; y que laglobalización ha tenido efectos negativos enla liberalización comercial. Es cierto que losbeneficios de la globalización han resultadoen demasiadas ocasiones inferiores a lo quesus defensores reivindican. El profesor Stiglitzpregunta: ¿Qué es este fenómeno de laglobalización, objeto simultáneo de tantovilipendio y tanta alabanza? Concluye que,fundamentalmente, «es la integración másestrecha de los países y los pueblos del mundo».Las tres instituciones principales quegobiernan la globalización son el FondoMonetario Internacional (FMI), el BancoMundial (BM) y la Organización Mundial delComercio (OMC). El profesor Stiglitz se ocupaespecialmente del FMI y del BM, que soninstituciones protagonistas dominantes de laeconomía mundial y los países que buscan suayuda aspiran a obtener su «sello de aprobación» para lograr un mejor acceso a los mercadosinternacionales de capitales. Losmiembros de estas instituciones financieras,suelen estar muy vinculados con la comunidadfinanciera. Estas personas ven el mundoa través de los ojos de la comunidad financiera.No sorprende, como explica el autor, que«las políticas de las instituciones internacionalesdemasiado a menudo se ajusten en funciónde intereses comerciales y financieros delos países industrializados avanzados»La globalización en sí misma no es buenani mala. Tiene el poder de hacer un bien enormepero a muchos les parece cercana a undesastre sin paliativos. Tenemos un procesode «globalización» análogo a los procesosanteriores en los que se formaron las economíasnacionales. Tres instituciones -el BancoMundial, el FMI y la OMC- y unos pocos participantes?los ministros de Finanzas, Economíay Comercio, estrechamente vinculados aintereses financieros y comerciales? controlanel escenario, pero muchos de los afectadosno tienen casi voz. Ha llegado el momento decambiar algunas de las reglas del orden económicointernacional. El coste de seguir conla inestabilidad global es muy grande. La globalizaciónpuede ser rediseñada y manejadaequitativamente, a fin de que el crecimientoresulte más sostenible y que sus frutos secompartan de manera más justa.Una de las «promesas rotas» es la de «unmundo sin pobreza». El FMI tiene un papeldefinido en la asistencia internacional. Analizala situación macroeconómica de cada paísRECENSIONES269 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 46Profesor en la Universidad de Columbia, EstadosUnidos. Fue asesor económico del gobierno de BillClinton y también ha sido economista jefe y vicepresidentesenior del Banco Mundial.receptor y le preocupa particularmente lainflación. Si un país no cumple con unosrequisitos mínimos, el FMI suspende su ayuda.Es razonable que el BM y el FMI no prestena países sin un buen esquema macroeconómico.Sin embargo, una entidad de ciertotamaño como el FMI le resulta arduo conocercon detalle todas las economías del mundo.Los temas del desarrollo son complicados, yen muchas facetas los países subdesarrolladospresentan dificultades muy superiores alas de los países más desarrollados.La desproporción del poder entre el FMI ylos países «clientes» inevitablemente generatensiones entre ambos, y la conducta del FMIen las negociaciones exacerba una ya difícilsituación. Al dictar los términos de los acuerdos,el FMI de hecho ahoga cualquier discusióncon el Gobierno cliente sobre políticaseconómicas alternativas. A los países se lesmarcan objetivos estrictos. Los acuerdosestablecen qué leyes deben aprobar los parlamentosy en qué plazos. Estos objetivos recibenel nombre de «condiciones». Las condicionestrascienden la economía e invaden áreasque corresponden realmente a la política.Varias razones explican el fracaso de las condiciones.La más básica: la fungibilidad deldinero. Otras, simplemente, que las condicionesson erróneas o que las «políticas» recomendadasno sirven ni para el desarrollo nipara la estabilidad económica.En cuanto a «libertad de elegir», la austeridadfiscal, la privatización y la liberalizaciónde los mercados fueron los tres pilares aconsejadospor el Consenso de Washingtondurante los años ochenta y noventa. Sus políticasfueron diseñadas para responder a problemasmuy reales de América Latina, y teníanmucho sentido. El FMI propició enérgicamentela privatización y la liberalización aritmo muy rápido.El modo en que se privatiza cuenta mucho.Por desgracia el FMI y el Banco Mundial hanabordado los problemas con una perspectivaestrechamente ideológica. La privatizaciónmuchas veces no logró los beneficios augurados.Las dificultades derivadas de esos fracasoshan suscitado antipatía hacia la idea mismade la privatización. El FMI arguye que esmuy importante privatizar a marchas forzadas;más tarde será el momento de ocuparsede la competencia y la regulación. Así, la privatizaciónse implanta a expensas de los consumidoresy de los trabajadores. Hay costessociales relacionados con el paro que lasempresas privadas no toman en cuenta. Laprivatización ha sido objeto de abundantescríticas porque destruye puestos de trabajo.Es importante reestructurar las empresaspúblicas, y con frecuencia la privatización esun modo eficaz de lograrlo. Pero la privatizacióndebe ser parte de un programa másamplio, que implique la creación de empleopara amortiguar el desempleo creado por lasprivatizaciones.Por su parte, la liberalización como supresiónde interferencias públicas en los mercadosfinancieros y de capitales, y de barrerasal comercio, tiene muchas dimensiones. Elúnico aspecto de la liberalización que goza deamplio respaldo es la liberalización comercial,ya que se supone que expande la renta deun país porque desplaza los recursos deempleos menos productivos a más productivos.La liberalización del mercado de capitalesno tiene tan amplio consenso. El FMIdefiende la liberalización del mercado decapitales con el razonamiento «los mercadoslibres son más eficientes; la mayor eficienciase traduce en mayor crecimiento». Los partidariosde la liberalización también esgrimenque la liberalización fomenta la estabilidad aldiversificar las fuentes de financiación.El autor hace una crítica fundamental alenfoque del consenso entre el FMI y Washington:no reconocer que el desarrollorequiere una transformación de la sociedad.Algunas estrategias del FMI han fracasado yretrasaron la agenda del desarrollo al corroerinnecesariamente el tejido social. El éxito deldesarrollo necesita la estabilidad social. Losdisturbios dañan el tejido social del país, agu-RECENSIONES270 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 46dizando la depresión. La mala política socialderiva de una mala política económica.Muchas veces la estrecha visión económicadel FMI imposibilita situar el problema en uncontexto más amplio. En los celosos cálculosde la macroeconomía del FMI casi no haysitio para temas sociales.Es importante prestar atención no sólo a loque el FMI incluye en su agenda sino tambiéna lo que excluye. El FMI incluye la fiscalidadpero no la reforma agraria ni la regulacióndel sector financiero. Por fortuna, la reducciónde la pobreza se ha transformado en unaprioridad creciente del desarrollo. La erradicaciónde la pobreza exige recursos, y sólocabe obtener recursos mediante el crecimiento.Las políticas concretas que producen elcrecimiento y reducen la pobreza (políticas deganancias para todos) son la reforma agrariay el mejor acceso a la educación de los pobres.Estas políticas proponen más crecimiento ymás igualdad.El profesor Stiglitz presenta algunas facetasdañinas para los pobres de las políticasdel Consenso de Washington (también denominadas«políticas correctas») que no eranprevisibles. La liberación comercial acompañadade altos tipos de interés, la liberación delmercado financiero no acompañada de unmarco regulador adecuado, la privatizaciónsin políticas de competencia y vigilancia queimpidan los abusos de los poderes monopolísticosdestruyen empleo, crean paro, produceninestabilidad económica y elevan los preciosal consumo. Los resultados de las políticaspromulgadas por el Consenso de Washingtonno han sido satisfactorios. La tarea de las institucioneseconómicas internacionales deberíahaber sido aportar a los países los recursospara adoptar, por sí mismos, decisionesinformadas, comprendiendo las consecuenciasy riesgos de cada opción. La esencia de lalibertad es el derecho a elegir, y a aceptar laresponsabilidad correspondiente.El profesor Stiglitz analiza cómo las políticasdel FMI llevaron al mundo al borde de uncolapso global en 1997. La crisis económicamás grave desde la Gran Depresión. En suopinión fueron las políticas del FMI y el Tesorode EEUU los que condujeron a la crisis deleste asiático. Incluso, en su opinión, las políticasdel FMI no sólo exacerbaron la recesiónsino que en parte fueron responsables de quecomenzara. La liberalización financiera y delos mercados de capitales excesivamenterápida fue probablemente la causa másimportante de la crisis, junto con políticaserradas de los propios países. Concretamente,«la liberalización de la cuenta de capitalfue el factor más importante que condujo a lacrisis». En este caso las rondas de errores delFMI fueron largas. El FMI diagnosticó mal elproblema, la política fiscal que aconsejó fueexcesivamente austera, y las interacciones delas políticas de «empobrecerse a uno mismo»,por efecto contagio, «empobreció al vecino» yla crisis se expandió. Los errores de políticamonetaria continuaron al estrangular la economíacon altos tipos de interés. El FMI argumentabaque estas políticas contribuían arestaurar la confianza de los mercados enesos países. La realidad fue que los erroresdel FMI fueron costosos y difíciles de revertir.La crisis del Este asiático fue una crisis delsistema financiero que colapsó a las empresasy provocó una carrera bancaria y unareestructuración empresarial con fuertes costessociales y políticos. Con todo, los erroresmás penosos fueron el riesgo de la agitaciónsocial y política.El fracaso del FMI durante los años ochentay noventa del siglo pasado, plantea interrogantessobre la manera en la que el FMIenfoca el proceso de globalización. El profesorStiglitz cree que ha fracasado en su misión depromover la estabilidad global y ayudar a lospaíses subdesarrollados. Hoy, los fundamentalistasdel mercado dominan el FMI; creenque en general el mercado funciona bien yque el Estado funciona mal. La consecuenciaes que el FMI suele fraguar políticas queagravan las dificultades que pretenden arreglary permiten que estas se repitan una yRECENSIONES271 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 46otra vez. Para el autor, el FMI «ha perdido lacoherencia intelectual», tanto en los diagnósticoscomo en los remedios. El FMI tiene objetivosque suelen estar en conflicto. Actualmentetiende a servir los intereses de lasfinanzas globales en vez de servir intereseseconómicos globales.Para Stiglitz la globalización actual nofunciona. Se justifica al no funcionar para lospobres ni para la estabilidad de la economíaglobal. No obstante, la globalización tambiénha producido grandes beneficios. El problemano es la globalización sino el modo en que hasido gestionada. Parte del problema radica enlas instituciones económicas internacionales,como el FMI, el Banco Mundial y la OMC, queayudan a fijar reglas del juego. La demandade reforma es palpable. La globalización puedeser rediseñada para que haga realidad subuen potencial, y cree que las institucioneseconómicas internacionales pueden ser rediseñadaspara garantizar que esto se logre.No podemos anular la globalización. Estáaquí para quedarse. La cuestión es hacerlafuncionar y contar con instituciones públicasglobales que ayuden a establecer las reglas.El cambio más fundamental requerido paraque la globalización funcione como debiera esun cambio en la gobernanza. A falta de estecambio fundamental, para garantizar que lasinstituciones económicas internacionales respondanmejor ante los pobres, el medioambiente y las amplias inquietudes socialessubrayadas, hay que aumentar la apertura yla transparencia de las mismas.Con las reformas que presenta el profesorStiglitz y con una ayuda menos condicionaday una deuda externa aliviada se lograría unaglobalización más justa y más eficaz ?unaglobalización con un rostro más humano?,para elevar los niveles de vida, especialmentede los pobres. Al contrario, si la globalizaciónsigue siendo dirigida como hasta ahora, laglobalización no sólo fracasará en la promocióndel desarrollo sino que seguirá generandopobreza e inestabilidad. Si no hay reformas,la reacción que ya ha comenzado seextenderá y el malestar ante la globalizaciónaumentará. Esto sería una tragedia paratodos.LUISFERNÁNDEZBRICEÑORECENSIONES272 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 46