Revista de Derecho vLex - Nbr. 36, March 2006
Pedro Rodríguez López - Doctor en Derecho. Jefe del Área Jurídica del Organismo Autónomo Comisionado para el Mercado de Tabacos
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Id. vLex: VLEX-290952

Constitución Española de 1978. - Artículo 9
LEY 13/1998, de 4 de mayo, de ordenacion del mercado de tabacos y normativa tributaria. de 4 de mayo, de ordenacion del mercado de tabacos y normativa tributaria. - Artículo 4
REAL DECRETO 1199/1999, de 9 de julio, por el que se desarrolla la Ley 13/1998, de 4 de mayo, de Ordenación del mercado de tabacos y normativa tributaria, y se regula el estatuto concesional de la red de expendedurías de tabaco y timbre. de 9 de julio, por el que se desarrolla la Ley 13/1998, de 4 de mayo, de Ordenación del mercado de tabacos y normativa tributaria, y se regula el estatuto concesional de la red de expendedurías de tabaco y timbre. - Artículos 26 , 38 , 39
Limitaciones en la venta de tabaco para protección de la salud de la población
1.- TABACO Y SALUD. Ahora nos corresponde entrar en el lugar más controvertido del consumo de tabaco, su incidencia en la salud y las limitaciones que el Estado está imponiendo para evitar que se produzcan más muertes y más enfermedades crónicas en los fumadores. La OMS considera al tabaquismo como una enfermedad adictiva crónica, incluida con el código F-17 en su Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD- 10)2. Para los especialistas, el tabaco constituye un grave problema de salud pública, el primer problema de salud pública. Estaríamos ante una epidemia en términos de salud. Las personas no fuman por casualidad. En el tabaco hay una sustancia psicoactiva, una droga, que es la nicotina. La nicotina no sólo es adictiva sino que también es tóxica. Fumada en forma de cigarrillos se absorbe a través del árbol bronquial y los alvéolos pulmonares. En menos de 10 segundos la inhalación del humo del tabaco, después de llegar a los pulmones, atraviesa la barrera hematoencefálica. De ahí su potencial adictivo, su rapidez de acción y su poder como reforzador. Su acción se manifiesta en los sistemas nervioso central y periférico, ardiovascular, endocrino, gastrointestinal y neuromuscular3. La nicotina es una sustancia de gran poder adictivo4, siendo la adicción a la nicotina el principal factor responsable de que las personas sigan fumando5. Aparte de los cancerígenos, el tabaco tiene otras sustancias tóxicas: amoniaco, acetona, acroleína, cianuro de hidrógeno, monóxido de carbono, metanol, tolueno y muchos otros. Por tanto, como veremos ahora, el humo del tabaco ambiental da problemas de cáncer, problemas cardiovasculares y también respiratorios. A nivel cardiovascular, el humo del tabaco ambiental incrementa la frecuencia cardiaca, la presión arterial, los niveles de monóxido de carbono, reduce la capacidad del ejercicio e incrementa la ratio colesterol total/HDL, por lo que es aterogénico, es decir, estrecha las arterias, sobre todo las coronarias y las cerebrales. A nivel respiratorio, aumenta los síntomas respiratorios en personas expuestas en el trabajo o en el hogar. Hay investigaciones recientes que han demostrado que es causa directa de asma bronquial, incluso en personas no alérgicas ni predispuestas a esta enfermedad. El humo del tabaco ambiental y cómo defenderse de él no es una cuestión de cortesía ni de tolerancia, es una cuestión de salud muy seria, sobre todo para ese 12 por ciento de la población que está expuesta ocho horas diarias o más al humo ambiental de tabaco6. Prácticamente la totalidad del consumo actual se realiza mediante la inhalación de la combustión de los productos del tabaco. En el extremo del cigarrillo que se está quemando se alcanzan temperaturas próximas a los 1000 ºC, lo que transforma numerosos componentes originales de la planta y genera complejas reacciones químicas que dificultan la identificación completa de todas las sustancias que existen o se generan en el proceso de fumar. Hasta ahora se han reconocido cerca de 5.000 elementos químicos tanto en la fase gaseosa como en la sólida o de partículas del humo del tabaco. Es bastante diferente la composición de la corriente principal que aspira el fumador y la secundaria que se escapa del cigarrillo al ambiente. Muchas sustancias nocivas presentes en el humo están más concentradas en esta corriente secundaria (monóxido y dióxido de carbono, amoniaco, benceno, benzopireno, anilina, acroleína y otros muchos), lo que incrementa la toxicidad de la atmósfera que genera. La mayoría de los efectos perniciosos del humo de tabaco, aparte de producir cáncer, se deben a la presencia de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, amoniaco, ácido cianhídrico y acroleína, entre otras sustancias7. Aunque la mayoría de estudios de historia de la ciencia afirma que científicos británicos y estadounidenses fueron los primeros en advertir una relación estadísticamente significativa entre consumo de tabaco y algunas formas de cáncer en la década de los cincuenta, lo cierto es que habían sido científicos de la Alemania de Weimar quienes originariamente habían mostrado esta posible relación: a finales de los años 20 Alemania ya disponía de información estadística y epidemiológica sobre los efectos que ...
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