La participación ciudadana en grandes ciudades (2005)
Vicente Pérez Quintana - Sociólogo, Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid
Section: Tercera parte: El papel de los movimientos vecinales y asociaciones
Permanent Link:
http://vlex.com/vid/321450
Id. vLex: VLEX-321450
Click here to download this article in graphic format (Acrobat Reader)
Intervención y participación. Intervención sobre los procesos urbanos esenciales. Del modelo dominante al modelo emergente de la intervención. Merece la pena: el movimiento tiene consecuencias. Un perfil bien definido. Participación: varios significados. Presencia institucional. Presión-negociación. Abrir las AA.VV. A los barrios. Participación en la toma de decisiones.
Hacer ciudad-hacer democracia: las dos caras del movimiento ciudadano
Intervención y participación El rasgo definitorio y genuino del movimiento ciudadano es, en nuestra definición, la intervención1 en la ciudad o, si se prefiere y para ser más precisos, la intervención en los procesos de constitución, configuración y funcionamiento de la ciudad. En tanto que es tal, el movimiento ciudadano participa y contribuye de manera decisiva a hacer ciudad y a hacer democracia. Son el haz y el envés, como las dos caras indisolublemente unidas de la misma moneda. En consonancia con lo anterior, la tesis fundamental que queremos defender y transmitir aquí es justamente que, para el movimiento ciudadano, la participación es y debe ser, de forma simultánea, un medio, un método y un fin ; entendiendo por participación el compromiso y la actuación de un gran número de ciudadanos y ciudadanas en la escena y la agenda de las políticas municipal y regional e, incluso, de las políticas nacional e internacional en la medida en que éstas tienen un claro reflejo sobre la ciudad y sobre las redes de ciudades. Más adelante nos extenderemos en explicitar más ampliamente qué entendemos por participación ciudadana. Baste, por ahora, con fijar, siquiera de forma somera, las tres ideas claves que dan cuerpo a nuestra tesis. Para que no se nos acuse de hacer un discurso idílico y de autobombo, nos anticipamos a reconocer que la tesis incorpora un indudable halo voluntarista al proponer la participación como una especie de necesidad del movimiento ciudadano. Sin caer en ninguna suerte de metafísica, es cierto que la proposición subraya el «deber ser», frente al «ser». En el día a día encontramos múltiples expresiones -en forma de prácticas y realidades organizativas más o menos formalizadas- que se reclaman del movimiento ciudadano y que, en general, se las reconoce como tales y que, sin embargo, sostienen de manera manifiesta y/o latente una concepción de la participación más o menos alejada y hasta ajena a la que estamos formulando. Lo que sigue, por tanto, es nuestro compromiso (y nuestra lectura) respecto de lo que es y debe ser el movimiento ciudadano y que se plasma en una dilatada historia de experiencias y discursos. La participación, en efecto, es un medio en tanto que es el instrumento privilegiado de la intervención en los procesos urbanos esenciales. Como veremos, la estrategia articuladora del movimiento, basada en la dialéctica «presión-negociación», sería impracticable con una herramienta distinta de la participación y la implicación activas de mucha, mucha gente, del más amplio número posible de afectados y afectadas, por expresarlo en la jerga del movimiento. Que la participación -entendid...
If you are already a vLex customer, Access Here