Anuario de Historia del Derecho Español - Nbr. LXXIV, January 2004
Consuelo Maqueda Abreu
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I. Introducción II. Las claves políticas de un período 1. España en europa 2. España ante la comunidad internacional: "el revisionismo de utrecht" o el "irredentismo mediterráneo" III. La nueva concepción del estado, el prerreformismo de Felipe V IV. España y américa: mercantilismo y monopolio. Fundamentos económicos de un imperio 1. Primer intento de modernización de la economía 2. Años decisivos en la política española: 1715-1719 3. Economía americana tendente al Caribe V. Las razones del Virreinato de Nueva Granada VI. El territorio y jurisdicción del nuevo virreinato VII. Don Antonio de la Pedrosa y Guerreo, presidente o virrey
Diplomacia, reformismo y virreinato de Nueva Granada en los inicios del siglo XVIII
Este artículo se ha elaborado en el marco del Proyecto de Investigación "La institución virreinal en América" (PB 97-0296-C04-03), financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Dirección General de Investigación. I. Introducción Lo que Paul Hazard llamó la "crisis de la conciencia europea", en España fue denominado de muy diversas formas, como "el agonizar de una monarquía", "el desmayo de España" (Luciano de Taxonera), "la crisis de la propia identidad territorial española" (R. García Cárcel), sin faltar quienes consideran que el "Imperio era un mero fantasma, una simple sombra de lo que había sido" (A. Domínguez Ortiz) o hablan de una España donde dominan los "sentimientos de postración y desánimo" (V. Palacio Atard); todas ellas expresiones dolorosas de una realidad histórica, la de la España de la segunda mitad del siglo XVII, que despierta la opinión unánime de los grandes especialistas del período, aunque cada uno resalta alguna de las diversas cuestiones que conforman el período de los dos últimos Austrias, en los que "todas las fuerzas morales y materiales iban de tumbo en tumbo, a la deriva, ya sin amarre posible": "Una tristeza inmensa, llena de augurios funestos y de amargas desesperaciones, flotaba siniestra sobre el ámbito de la exhausta tierra española. Perdidas las heredades, sin cultivar las fincas, arruinadas las villas, vacíos los talleres, paralizadas las industrias, hundidas las casas, pobladas de vagos las plazas (...) parecía que España había dejado de ser España" 1. Frente a esta postura negativa, actualmente ha surgido una línea historiográfica, que con carácter renovador, ha destacado algunas reformas que ya fueron planteadas por los teóricos de este siglo y que se iniciaron -dice Agustín González Enciso- en los últimos veinte años del reinado de Carlos II, "que vieron un programa de reformas con algunos frutos importantes, frenando la decadencia anterior y poniendo las bases para lo siguiente" 2. En este sentido, Palacio Atard considera que durante el primer tercio del siglo XVIII se dará cita una generación de hombres que han bebido de dichas teorías reformistas del siglo anterior, que "respiran aires nuevos", "muy receptivos a los modelos europeos, generación que simbolizan el criticismo racionalista dominante y la voluntad de reformas", nombres tan insignes como los ilustrados Feijoo y Mayans, el marqués de Santa Cruz, Jerónimo de Uztáriz, Patiño y Macanaz 3, y abundando en la misma postura, González Enciso afirma: "(...) no creo que el reinado de Felipe V fuera prerreformista: De hecho se iniciaron importantes reformas ya desde 1679. Estas reformas estaban de hecho planteadas por los tratadistas en torno a 1600 y pensadas políticamente en los primeros tiempos de Olivares, poco después de 1621, si bien lo que se produce a finales del siglo XVII es una conciencia más profunda, dirigida al principio de "no basta con corregir el sistema, sino que es necesario cambiarlo" 4. Y Domínguez Ortiz afirma que los mecanismos de poder de la monarquía borbónica presentan facetas diferentes a la de los Austrias, tanto en cuanto el peso ejercido por los estamentos privilegiados ante el absolutismo real, del que van a partir -o de sus colaboradores más cercanos- todas las decisiones del Estado, como en la organización de una maquinaria estatal de la Corona española y de Indias, fuerte y decisiva, centrada en la potencia de su armada y de su ejército, más que en la riqueza proporcionada por las Indias. España y América siguen un proceso paralelo, como nos dice Martiré: "Está claro, pues, que en las últimas décadas del siglo XVII el imperio español estaba en decadencia y que los "reinos" de las Indias encontraban en esa situación la ocasión para fortalecer sus intereses a costa de la metrópoli, o bien en acuerdo con ella, a punto tal de edificar esa suerte de "autonomía de facto" de que hablamos" 5; considera el autor que en este período encontramos unos virreinatos lejanos con escasa dependencia de España, un mar en manos de enemigos, un peligro de desintegración del sistema, una criollización de la sociedad y una complicada autonomía política y funcional, que conducirán a una progresiva independencia de América. Como señala Luis Navarro, el período que estudiamos es la "historia de un proceso expansivo (...) parcialmente impulsado por los Gobiernos metropolitanos", de un proceso de maduración que explica el surgimiento a comienzos del siglo XIX del deseo de liquidar la dependencia colonial para constituir en las distintas provincias americanas naciones independientes y concluye: "a lo largo del siglo XVIII, las Indias españolas son la más poderosa entidad política americana" 6. Por su parte, Macanaz nos ofrece una visión pesimista en su sátira Testamento de España, donde pone en entredicho la soberanía de los reyes españoles sobre América, considerando que sólo la ambi...
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