Derecho penal y criminología como fundamento de la política criminal
Robert Apel - Profesor de Criminología Universidad de Albany
Section: Estudios de criminología
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1. La relación entre empleo juvenil y conducta antisocial 2. Primeras Investigaciones sobre empleo juvenil y conducta antisocial 2.1. Resumen de los primeros datos empíricos 2.2. Explicaciones teóricas de la correlación positiva entre intensidad de trabajo y conducta antisocial 2.2.1. Teoría del control social 2.2.2. Teoría general de la tensión 2.2.3. Teoría del aprendizaje 2.2.4. Teoría de las actividades rutinarias 2.2.5. Resumen de las potenciales explicaciones causales 3. El problema de selección y la inferencia causal 4. Investigaciones contemporáneas sobre empleo juvenil y conducta antisocial 4.1. Explicaciones teóricas de la falsa correlación entre la intensidad del trabajo y la conducta antisocial 4.1.1. Teoría del desarrollo precoz 4.1.2. Teoría de la propensión 4.2. Resumen de los potenciales mecanismos falsos 5. El futuro de las investigaciones sobre empleo juvenil y conducta antisocial 6. Resumen y conclusión Bibliografía
La relación entre empleo juvenil y conducta antisocial
1. La relación entre empleo juvenil y conducta antisocial Casi todos los adolescentes norteamericanos adquieren experiencia laboral antes de graduarse en enseñanza secundaria. Hasta un 90 por ciento de los adolescentes se incorporan al mercado laboral en algún momento durante el trascurso de sus estudios de secundaria (Consejo Nacional de Investigación, 1998; Steinberg y Cauffman, 1995). Además del hecho de que la mayoría de los jóvenes de secundaria trabajen; investigaciones anteriores sugieren que una proporción significativa de los adolescentes empleados trabaja «muy intensamente» -etiqueta que generalmente denota un trabajo de más de 20 horas semanales (Greenberger y Steinberg, 1986). Por ejemplo, Apel (2004) descubre que esta cota de 20 horas se supera en la primavera del segundo curso de enseñanza secundaria. En el último año, aproximadamente uno de cada cuatro jóvenes empleados tiene un empleo a tiempo completo con más de 35 horas a la semana. Casi todo parece mostrar que muchos jóvenes en el momento de graduarse forman plenamente parte de la mano de obra. La sabiduría popular sugiere que el empleo durante los años escolares proporciona una serie de beneficios para los adolescentes, y a finales de los años 70 y principios de los 80, educadores, políticos y personas legas en la materia coincidían en creer que los adolescentes se benefician al estar en contacto con el mundo laboral adulto. Las justificaciones más destacadas eran que trabajar estructura el tiempo de ocio de los jóvenes, aumenta su exposición a la figura de autoridad del adulto, fomenta la independencia y la madurez, enseña a tener responsabilidad en el uso del dinero y promueve el equilibrio entre múltiples responsabilidades (por ejemplo, Comisión Nacional sobre la Reforma de la Educación Secundaria, 1973; Comisión Nacional sobre la Juventud, 1980, Comisión Nacional sobre el High School (enseñanza secundaria) y Educación de Adolescentes 1976; Comisión sobre la Juventud del Comité de Asesoramiento Científico del Presidente, 1974). En aquel momento, sin embargo, estos supuestos beneficios carecían de base empírica debido a la escasa investigación sobre las consecuencias del empleo en los jóvenes (Ruhm, 1995). Esto empezó a cambiar a principios de los 80. Sorprendentemente, los hallazgos de esta nueva línea de investigación contradecían la creencia por muchos defendida de que el empleo durante la adolescencia era totalmente beneficioso. Algunos de los resultados más alarmantes vinculados con el empleo juvenil eran bajas calificaciones, bajas puntuaciones en los exámenes, elevado abandono escolar, por no mencionar una amplia variedad de conductas antisociales. A este respecto, los investigadores observaron sistemáticamente que trabajar mientras se cursan estudios de enseñanza secundaria estaba asociado a niveles más elevados de mala conducta (por ejemplo, novillos, copiar, expulsiones), uso de sustancias (ej., cigarrillos, alcohol, marihuana), delincuencia menor (ej., robos, vandalismo) y delincuencia grave (ej., agresión, amenazas). Además, los investigadores llegaron a la conclusión de que los efectos secundarios negativos del empleo juvenil dependían en general de la «intensidad de trabajo» o del número de horas semanales dedicadas al trabajo. Concretamente, el trabajo intensivo de más de 20 horas semanales estaba asociado a los resultados más negativos. Sobre la base de este estudio, el prestigioso Consejo Nacional de Investigación (1998) se vio obligado a proponer que el Congreso de los Estados Unidos limitara estatutariamente el número máximo de horas de trabajo permitido a los adolescentes durante el año escolar. Concretamente, la comisión recomendaba que durante el curso escolar no se les permitiera trabajar más de 20 horas a la semana a los jóvenes entre 16 y 17 años.1 El cambio de política sugerido estaba directamente enfocado al número de horas que los jóvenes pasan en el lugar de trabajo, con la sugerencia implíc...
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