Derecho penal y criminología como fundamento de la política criminal
Eugenio Garrido Martín; Carmen Herrero; Jaume Masip Pallejá - Universidad de Salamanca
Section: Estudios de criminología
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1. Introducción 2. Sobre la credibilidad otorgada al testimonio y las representaciones sociales 3. Planteamiento e hipótesis 4. Método 5. Resultados 6. Discusión 7. Conclusiones Bibliografía
La mujer como abusadora sexual. prevalencia del estereotipo sobre la realidad. Estudio experimental
1. Introducción Cuando los tratados de psicología jurídica hablan de los niños como testigos, siguen un discurso pautado ( King y Trowell, 1992; Ceci y Bruck, 1993; Lamb, Sternberg y Esplin, 1994; Bruck y Ceci, 1995; Lindsay, Ross, Lea y Carr, 1995; Warren y McGough, 1996; Kapardis, 1997; Bull 1998; Milne y Bull, 1999, Monimer y Shepherd, 1999; Garrido, Masip y Herrero, 2006). En este modelo pautado se afirma que los niños, hasta finales de los años sesenta y comienzo de los 70, eran considerados como testigos de segunda categoría o testigos inhábiles. El cambio se produce a finales de los años 60. Algunos lo atribuyen a los movimientos feministas (Bull, 1998; Sachsenmaier y Watson, 1998) y otros lo atribuyen a un mayor estudio del testimonio de los niños debido, especialmente, a la conciencia que toma la sociedad de la frecuencia con la que los menores son sometidos a abusos sexuales. El siguiente texto de Ray Bull resumiría la postura actual de los psicólogos: Aquellos que han argumentado, por una parte, que el testimonio de los niños es menos fiable que el de los adultos o, de otra, que se debe creer más a los niños que a los adultos, no tienen en cuenta lo más esencial. Se trata de saber cómo se ha obtenido el testimonio... y de las circunstancias que lo rodearon (incluida la motivación del testigo) lo que es, sin duda, mucho más importante que los debates (aunque sean importantes académica y teóricamente) sobre si los niños son más sugestionables que los adultos (Bull, 1998 p. 202). Dado que la presencia de los niños en los juzgados como testigos/víctimas suele estar relacionada con los abusos sexuales, la imagen no quedaría completa si no se hiciera referencia a quienes se han alarmado por este aumento de denuncias y a la presencia de los niños en los procesos de enjuiciamiento criminal y, también, por el aumento de aquellos casos que son declarados infundados. Algo que Ekman (1991) denomina la crisis de los abusos sexuales (Ekman, 1991; Scott, 1995; Honts, 1994). Más allá de estas importante sutilezas científicas, la imagen global del niño testigo lo dibuja como capaz de da...
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