Bases para el diseño de los mercados eléctricos

Revista del Derecho de las Telecomunicaciones e Infraestructuras en Red - Nbr. 28, January 2007

Juan de la Cruz Ferrer - Profesor Jean Monnet Director del Centro Europeo de Regulación Económica
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Después de las crisis que se han sucedido en varios países desde la del año 2000 en California, la liberalización del sector de la energía parece haber entrado en una cierta crisis. Especialmente la electricidad plantea problemas técnicos y económicos más difíciles de resolver que los que se han planteado en otros sectores económicos. Sin embargo, la energía no puede constituir una excepción en nuestro modelo de economía de mercado abierta a la competencia, como el último reducto de los monopolios. Los mercados eléctricos, como cualquier otro, no surgen en el vacío: es imprescindible su regulación para facilitar las transacciones y dar seguridad a los operadores. La regulación del mercado eléctrico debe diseñar un modelo coherente: la experiencia de los países que han establecido mercados eléctricos operativos demuestra que sus elementos esenciales son un mercado al contado compatible con contratos de suministro a plazo, la participación de la demanda y la supresión de los precios regulados.

Extract:

Bases para el diseño de los mercados eléctricos

(Continuación del número 26.)

V. Alternativas de regulación para el diseño eficiente del mercado eléctrico

La síntesis de lo tratado en el apartado anterior nos lleva al diagnóstico de que el diseño eficiente del mercado eléctrico tiene tres grandes problemas que resolver: la severa localización o aisla-miento de los sistemas eléctricos, que impide aumentar la competencia a través de las interconexiones con otros sistemas; la concentración empresarial del sector derivada de su estructura industrial tradicional, que otorga a las empresas un poder de mercado del que pueden abusar; y la alta volatilidad de los precios eléctricos, derivada del carácter no almacenable de la electricidad, de los excedentes estructurales de capacidad (precios bajos), del ajuste de capacidad con la demanda (precios altos), y de la no participación de la demanda en el mercado (inelasticidad de la demanda), que hace hasta ahora al mercado eléctrico un mercado incompleto o «disfuncional»51. Seguidamente analizamos cuál debe ser el planteamiento y orientación de la regulación ante estos problemas y las alternativas regulatorias para resolverlos.

A) Regulación para la competencia y actitud de las empresas ante las reglas del juego

ARIÑO (2004) ha explicado que la apertura a la competencia en el sector eléctrico no da lugar a un mercado «libre», sino a un mercado «regulado». El sector eléctrico estará siempre regulado. La importancia social de la actividad, la asimetría de posiciones entre empresas y consumidores, la dificultad de crear un mercado abierto y transparente, las limitaciones técnicas y otros factores así lo exigen. Ahora bien, dado el fracaso del modelo de regulación tradicional (sustitutiva del mercado), la búsqueda del mejor medio para alcanzar el objetivo de la eficiencia económica y el buen servicio al ciudadano no se plantea como un dilema entre competencia perfecta, que es imposible, versus regulación perfecta, igualmente inalcanzable. El nuevo modelo de regulación para la competencia consiste precisamente en esto: en introducir una mayor competencia en aquellos aspectos o actividades en que ésta sea posible y en revisar o reformar el sentido de la regulación orientándola a la recreación del mercado. Así, competencia y regulación no son antitéticas sino complementarias.

El juego de competencia y regulación exige como condición inexcusable la transparencia en el funcionamiento empresarial, lo que a su vez reclama un cuidadoso deslinde y separación de las diversas actividades en que el sector consiste, de tal manera que se eviten los subsidios cruzados de una a otra y se proporcionen a directivos, accionistas y regulador la información correcta sobre cada una para la toma de decisiones.

En el difícil equilibrio entre mercado de regulación, la competencia es el objetivo prioritario y la regulación es el instrumento necesario para promover aquella (para crearla cuando no exista) o para sustituirla cuando sea imposible su creación porque existan elementos de monopolio natural.

El mercado tiene muchas ventajas, pero para que éste exista y funcione con corrección, es preciso, en muchos casos, que el Estado cree un sistema jurídico-institucional adecuado. El sector eléctrico no es un mercado perfecto, sino todo lo contrario; exige para entrar grandes inversiones, la oferta y la demanda son rígidas, la información es muy desigual y, en definitiva, la competencia es escasa y son fáciles de articular organizaciones monopólicas y oligopólicas, claramente dañinas para el conjunto de la sociedad. Sólo cuando el Estado asume sus funciones de creación de un marco institucional que impone limitaciones y deberes de hacer a los que actúan en este sector, puede originarse un mercado eléctrico, imperfecto si se quiere, pero más eficiente que la gestión pública monopólica hasta ahora existente.

Así pues, según ARIÑO, la regulación será siempre necesaria pero debe ser sólo la imprescindible, decreciente, subsidiaria y complementaria del mercado. La regulación promueve el mercado, lo reconstruye donde ello es posible, lo defiende, pero no lo sustituye. La peor tentación del regulador es convertirse en un gestor en la sombra52.

El planteamiento del modelo de regulación para la competencia nos obliga a recordar la distinción elemental entre regulación institucional y regulación económica53. La regulación institucional asigna derechos de propiedad, ofrece formas contractuales que permiten la colaboración entre los operadores, establece las correspondientes responsabilidades por el incumplimiento de las obligaciones contractuales y organiza mercados con contratación bilateral o multilateral allí donde los costes de información y transacción dificultan el desarrollo de la contratación y la formación de un mercado líquido, eficiente y completo. La regulación institucional no obliga a los agentes a hacer algo que no quieren, les facil...

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