Aumento de la Tasa de Población Activa y Fomento de la Prolongación de la Vida Activa.

Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales - Nbr. 37, September 2002

Lourdes López Cumbre
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231 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

Aumento de la Tasa de Población

Activa y Fomento de la Prolongación

de la Vida Activa. Informe de la

Comisión al Consejo, al Parlamento,

al Comité Económico y Social y al

Comité de las Regiones *

LOURDES LÓPEZ CUMBRE **

SUMARIO: INTRODUCCIÓN.'1. LA NECESIDAD DE UNA MAYOR PARTICIPACIÓN.

'2. TENDENCIAS Y FACTORES DETERMINANTES DE LA PARTICIPACIÓN EN

LA POBLACIÓN ACTIVA. 2.1. Principales tendencias por lo que respecta a la participación en

la población activa. 2.2. Factores clave que influyen en la participación en el mercado laboral.'

3. CONSIDERACIONES POLÍTICAS. 3.1. Desarrollar un planteamiento global para elevar

la participación en la población activa. 3.2. Iniciativas prioritarias. a) Una iniciativa conjunta

del Gobierno y los interlocutores sociales para prolongar la vida activa de los trabajadores.

b) Una revisión específica de los sistemas de imposición y prestaciones. c) Un planteamiento

pluridisciplinar para eliminar las disparidades entre los sexos en cuanto a la remuneración y el

acceso al mercado de trabajo. d) Promover la participación de las personas con obligaciones asistenciales.

e) Revisión de las medidas destinadas a reducir los índices de abandono de los estudios.

3.3. Medidas ulteriores.

INTRODUCCIÓN

Este Informe surge a instancias de la

petición efectuada por el Consejo

Europeo de Estocolmo para que tanto

el Consejo como la Comisión pudieran

informar conjuntamente a principios de 2002

sobre la forma de incrementar la tasa de

población activa y las posibilidades de prolongar

la vida laboral. Se trata de una necesidad

si se consideran los objetivos previstos en

Estocolmo y en Lisboa y, en virtud de los cuales,

habrían de crearse 20 millones de empleos

suplementarios (11-12 millones de empleos

para mujeres y 5 millones de empleos para los

trabajadores de más edad). Para conseguirlo

no cabe más que potenciar tanto el acceso al

mercado laboral, para los que no pertenecen

al mismo, como la permanencia de los que ya

están y, por alguna razón 'generalmente, al

cumplir la edad de jubilación' lo abandonan.

* Bruselas, 24 enero 2002.

** Profesora Titular de Derecho del Trabajo y Seguridad

Social de la UAM (en comisiÛn de servicios en la

Universidad de Cantabria).

La tasa de actividad en los últimos veinte

años (desde 1980 hasta el año 2000) ha crecido

tan sólo en un 3% (desde un 66% hasta un

69%), tal y como pone de manifesto este Informe.

A fin de efectuar una valoración más

exacta, el mismo segmenta la población activa

en tres grupos: los jóvenes (de 15 a 24

años); la edad intermedia (de 25 a 49 años) y

las personas de más edad (de 50 a 65 años).

Analiza asimismo factores como la cualificación,

los colectivos con especial dificultad, las

disparidades regionales, la disponibilidad y el

atractivo de los empleos ofertados, los incentivos

financieros a la creación de empleo, aspectos

como la educación o la formación profesional,

la necesidad de que exista un entorno propicio

para desarrollar la actividad laboral, el

funcionamiento de los servicios públicos de

empleo, la incidencia de la familia en el mercado

laboral (cuidado de niños y ancianos),

las dificultades de movilidad geográficas así

como una serie de consideraciones políticas

de interés.

El Informe no sólo se presenta como descriptivo

sino que realiza una serie de recomendaciones

estableciendo cuáles serían las prioridades

a abordar para lograr los retos que la

UE se ha impuesto en esta materia. Y así, la

prolongación de la vida activa pasa por establecer

una iniciativa conjunta del Gobierno y

de los interlocutores sociales. Condicionada, a

su vez, por la mejora de la formación en las

empresas, por el incremento de la calidad de

las condiciones de trabajo o por, lo que parece

resultar más inminente, la superación de la

idea de que la jubilación anticipada es una

solución aceptable para los problemas relacionados

con la racionalización de las actividades

y de la reestructuración o redimensionamiento

de las plantillas. Pero no sólo esto. Hace falta

impulsar otro tipo de medidas que no han de

ser consideradas como complementarias sino

tan nucleares como las anteriores. Es necesario

revisar los impuestos y las prestaciones

sociales, se estima imprescindible eliminar las

disparidades entre los sexos en la remuneración

y en el acceso al empleo, conviene promover

la participación de las personas con obligaciones

asistenciales (tomando como ejemplo

básico el supuesto de las mujeres con el desarrollo

de los servicios de guardería o una

ampliación de la asistencia sanitaria), etc. Consideraciones

todas ellas que se acompañan con

una serie de interesantes anexos donde se pueden

contrastar la evolución que cada uno de

estos aspectos ha tenido hasta el momento y la

precisión de lo que debería ocurrir en el futuro.

Este Informe surge condicionado por un

marco de referencia básico, el demográfico. La

UE tiene que hacer frente a la convulsión

demográfica que supone el hecho de que en el

conjunto de la misma, la fecundidad haya descendido

de 2,59 hijos por mujer en 1960 a 1,45

hijos en 1999. Se ha reducido, también, la mortalidad

que se sitúa en las cifras más bajas del

mundo. En la actualidad, la esperanza de vida

al nacer de las mujeres es de 81 años y la de los

hombres de 75 años. Con un aumento significativamente

mayor entre la población de más

edad. Si se tiene en cuenta la distinción de grupos

de edad que hace Eurostat (de 0 a 19 años;

de 20 a 59 años; y de 60 o más años), entre

1960 y 1988, la esperanza de vida de las mujeres

a los 60 años ha pasado de 19 a 23,7 años y

la de los hombres de 15,9 a 19,3 años. El número

de personas de 60 o más años ha venido creciendo

en la UE (del 18,9% en 1985 al 21,4% en

1999) mientras que el número de jóvenes

menores de veinte años ha disminuido del

27,8% al 23,1%. Si se consideran las proyecciones

de Eurostat, el envejecimiento de la población

se intensificará sea cual sea el escenario

que se plantee para el futuro entre un 31,2% y

un 34,9% más en el año 2050. A todo esto ha de

añadirse una conclusión bastante contundente

y es que en prácticamente todos los países

de la UE, las tasas de actividad de los mayores

de 55 años han caído entre 1985 y 1995, salvo

en Dinamarca y alcanzando países como Francia

o Bélgica tan sólo una tasa de actividad

entre el 34,8% y el 36,8% (Fernández Cordón,

J.A., Aspectos demográficos en torno a la edad

de jubilación, Seminario sobre «Prolongación

de la vida laboral. Sistemas de jubilación gra-

DOCUMENTACI'N E INFORMES

232 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

duales y flexibles», Lanzarote, 4 y 5 de febrero

de 2002).

Pero aunque estos datos son conocidos por

la UE desde hace tiempo ha sido necesario

esperar a que las Cumbres de Lisboa y Niza,

celebradas ambas en el año 2000, consideraran

que la modernización de la protección

social y la lucha contra la exclusión social

debían convertirse en objetivo de interés

común, a través de lo que se ha denominado el

'método de coordinación abierta' a las políticas

sociales. A través del mismo se crea el

Comité de Protección Social europeo cuya

misión fundamental es la de preparar las

decisiones del Consejo de los Ministros de

empleo y de política social. Su aplicación

supone que los quince países de la UE adopten

un acuerdo sobre los indicadores comunes,

cuantitativos y cualitativos, que reflejan las

grandes orientaciones comunes. De ser así,

podrá conocerse, comparar y evaluar mejor

las políticas sociales, identificando lo que se

conoce como 'buenas prácticas' en materia de

protección social. Por ejemplo, fijando la pensión

mínima en función del salario medio no

nacional sino de la UE o reduciendo las diferencias

de nivel de vida de los jubilados en el

ámbito de la UE o fijando el volumen global de

trabajo que cada trabajador debe producir a lo

largo de su vida laboral activa desde ahora

hasta el 2010 o el 2020 o el 2030 para garantizarle

una pensión contributiva suficiente del

sistema. Aunque la propia Comisión considera

que existen tres modelos de protección distintos,

el escandinavo (fuertemente redistributivo

y orientado hacia la universalidad de

las prestaciones), el británico (centrado en la

selectividad de las prestaciones y en el desarrollo

de los sistemas de pensiones privadas)

o el continental (situado equidistante a uno u

otro de los anteriores y basado en la lógica

contributiva y de seguro), la aproximación en

dichos puntos se estima urgente si quieren

implantarse medidas comunes de acceso al

empleo o de prolongación de la vida activa.

El Consejo Europeo de Estocolmo instó al

Consejo y a la Comisión a que informasen conjuntamente

al Consejo Europeo de primavera

de 2002 sobre la forma de aumentar la tasa de

población activa y fomentar la prolongación

de la vida activa. El presente Informe responde

a esta petición.

Este Informe se centra en la participación

en la población activa en el contexto de los

cambios demográficos. No obstante, el análisis

pormenorizado del conjunto de aspectos conexos

y la elaboración de las respuestas políticas

correspondientes irían más allá del ámbito de

la presente Comunicación. Dichos aspectos se

abordan de manera explícita en otros documentos

incluidos en el expediente global preparado

para el Consejo Europeo sobre asuntos

económicos y sociales celebrado en la primavera

de 2002 en Barcelona.

Tal es el caso de las pensiones y de la viabilidad

financiera de los regímenes correspondientes,

respecto a los cuales un aumento de la

tasa de población activa contribuiría de manera

importante a mantener un coeficiente de

dependencia viable. Es el caso también de los

sistemas de sanidad, especialmente en el sentido

de que la prolongación de la vida activa

influye sobremanera en el estado de salud de

la población de mayor edad y, en consecuencia,

sobre las prioridades sociales y la viabilidad

financiera de los sistemas sanitarios.

El reciente deterioro de la situación macroeconómica

podría poner en riesgo la pronta consecución

de los objetivos de Lisboa y Estocolmo

si aquél acaba traduciéndose en un aplazamiento

de las reformas. Es esencial que la estrategia

a medio y largo plazo no se vea alterada por consideraciones

a corto plazo. Cualquier esfuerzo

destinado a gestionar los cambios y lograr un

desarrollo económico y social más duradero

debe incluir medidas de aplicación inmediata

dirigidas a aumentar la tasa de actividad.

Además, la prolongación de la vida activa

contribuye de manera importante a la consecución

del objetivo global de la Comunidad

Europea, a saber, mejorar el bienestar de la

población, como dispone el artículo 2 del Tra-

LOURDES L'PEZ CUMBRE

233 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

tado CE. La estrategia de Lisboa, confirmada

en Estocolmo, abarca ya este aspecto y trata

de establecer las condiciones políticas de una

elevación del nivel y de la calidad de vida. El

presente Informe, junto con los restantes

documentos presentados en el Consejo Europeo

de Barcelona, debería especificar este

enfoque y definir prioridades precisas.

1. LA NECESIDAD DE UNA MAYOR

PARTICIPACIÓN

Los Consejos Europeos de Lisboa y Estocolmo

fijaron objetivos ambiciosos por lo que respecta

al aumento de las tasas de empleo de la

Unión hasta 2010. Se trata de lograr porcentajes

del 70 % para el conjunto de la población

en edad de trabajar, superiores al 60 % por lo

que respecta a las mujeres y al 50 % en cuanto

a los trabajadores de mayor edad. Estos

objetivos implican, en total, cerca de 20 millones

de empleos suplementarios (11-12 millones

de empleos para las mujeres y 5 millones

para los trabajadores más maduros). Lograr

los objetivos establecidos en Lisboa y Estocolmo

exigirá que gran parte de la población

inactiva acceda al mercado laboral.

La consecución de estos objetivos dependerá

de la mejora del funcionamiento de los

mercados de capital, bienes y trabajo en un

contexto de estabilidad macroeconómica que

propicie un crecimiento sostenible, necesario

para la cohesión social y la viabilidad de los

gastos públicos, en particular en los ámbitos

de las pensiones y la asistencia sanitaria. Los

objetivos se refieren a la tasa de empleo, y

aunque es obvio que existe un vínculo directo

entre el aumento del empleo y el incremento

de las tasas de actividad, la elevación de estas

últimas pasa también por la reducción del

desempleo.

Aumentar la tasa de actividad no resultará

fácil, en parte porque será necesario cambiar

factores culturales y sociopsicológicos,

por ejemplo las actitudes respecto a los trabajadores

de mayor edad que siguen en activo, y

también porque será necesario modificar profundamente

los instrumentos políticos para

conseguir que evolucionen los comportamientos

de empresarios y trabajadores. Los

gobiernos y los interlocutores sociales habrán

de cooperar en la reforma del marco jurídico e

institucional con objeto de fomentar estos

cambios de comportamiento. Incrementar la

tasa de actividad presupone también intensificar

los esfuerzos de inversión en recursos

humanos y otorgar mayor reconocimiento si

cabe a la formación de los trabajadores, tal

como preconizan las directrices de empleo.

Las medidas políticas que han de establecerse

deberán abarcar todos los grupos de edad de

la población activa, sobre todo porque el proceso

de envejecimiento demográfico conllevará

una modificación de la composición de la mano

de obra. Sin embargo, el énfasis de las medidas

habrá de ser diferente para los diversos grupos

a lo largo del ciclo vital. Por ello, el presente

Informe aborda la cuestión de la participación

en el mercado de trabajo siguiendo un enfoque

basado en el ciclo vital -y que tiene en cuenta la

diferente situación de hombres y mujeres- con

el fin de determinar las tendencias subyacentes

y, de este modo, elaborar las respuestas estratégicas

más adecuadas para alterar tales tendencias.

Además, se presta especial atención a

las personas enfrentadas a dificultades específicas

en el mercado de trabajo.

2. TENDENCIAS Y FACTORES

DETERMINANTES DE LA

PARTICIPACIÓN EN LA

POBLACIÓN ACTIVA

En el Anexo se presenta un análisis 1 de las

tendencias recientes y los factores determinantes

de la participación en la población

activa. A continuación se resumen las principales

conclusiones.

DOCUMENTACI'N E INFORMES

234 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

1 Basado, fundamentalmente, en datos de la

Encuesta europea de poblaciÛn activa y el Panel de

hogares de la Comunidad Europea.

2.1. Principales tendencias por lo

que respecta a la participación

en la población activa

Los patrones de participación en la población

activa se han modificado considerablemente

a lo largo de las tres últimas décadas.

Desde 1970, la participación de las mujeres

de entre 25 y 60 años ha aumentado mucho,

mientras que la participación de los hombres,

independientemente de su edad, ha disminuido.

La tasa de actividad ha aumentado

desde mediados de los años 80 desde un porcentaje

ligeramente inferior al 66 % hasta el

69 % en 2000, pero en este marco general

cabe distinguir tendencias muy diferentes

según la edad y el sexo de los individuos, además

de diversas situaciones en los distintos

Estados miembros y regiones.

Jóvenes (15-24)

La tasa de actividad de los jóvenes ha experimentado

un aumento progresivo desde

mediados de los años 90, reflejo tanto de la

recuperación económica como de un cambio en

su comportamiento: cada vez son más numerosos

los jóvenes que se suman a la población

activa sin abandonar necesariamente sus

estudios. Aunque muchos de los que desarrollan

en la actualidad una ocupación remunerada

combinan su actividad a tiempo parcial con

algún tipo de estudios o formación, una proporción

considerable de ellos aún no hace este

esfuerzo (el 8 % de los jóvenes de entre 15 y 19

años y más del 40 % de los que tienen entre 20

y 24 años se dedican únicamente a su actividad

profesional). Las disparidades entre hombres

y mujeres son relativamente reducidas en

ambos grupos de edad (5 y 10 puntos porcentuales,

respectivamente).

Edad intermedia (25-49)

Es en este grupo de edad donde se han

modificado en mayor medida los patrones de

participación a lo largo de los treinta últimos

años, con una ligera disminución de la tasa de

actividad masculina acompañada de un gran

aumento de la tasa femenina correspondiente,

que pasa de un porcentaje inferior al 40 %

a un nivel superior al 70 % para el conjunto

de las mujeres de este grupo de edad. En este

segmento se registran las mayores tasas de

actividad y se observan diferencias entre los

hombres y las mujeres y en función del nivel

de cualificación de los trabajadores. Estas circunstancias

pueden influir en las tendencias

posteriores de participación.

La participación de las mujeres ha aumentado

de manera constante durante las tres

últimas décadas, de modo que, en la actualidad,

sus pautas de participación en el mercado

de trabajo son similares a las de los hombres.

No obstante, a partir de los 25 años se

observa una fuerte disparidad entre ambos

sexos, que afecta incluso a las mujeres sin

hijos. Las tasas de actividad de las mujeres

con hijos difieren en función de la edad de

éstos, con diferencias de 6-7 puntos porcentuales

a nivel de la UE entre las tasas de actividad

de las mujeres sin hijos (72 %), con hijos

en edad escolar (65 %) y con hijos en edad preescolar

(59 %). Estas diferencias se han reducido

ligeramente a lo largo de los años 90. Otro

caso particular es la situación de las mujeres

que se ocupan solas de sus hijos, las cuales

presentan por lo general tasas de actividad

superiores a las de las restantes mujeres,

excepto en los Países Bajos y el Reino Unido.

En ambos países los servicios de guardería

están por debajo de la media de la Unión.

Los trabajadores más cualificados participan

con mayor frecuencia en programas de

formación que los trabajadores poco cualificados,

cuya tasa de actividad disminuye con

mayor rapidez. El 68 % de las personas más

cualificadas trabajan en empresas que proporcionan

formación, un porcentaje que sólo

asciende al 34 % en el caso de los trabajadores

poco cualificados. La participación en medidas

de formación se aproxima al 40 % entre

los primeros frente al 17 % de los segundos.

LOURDES L'PEZ CUMBRE

235 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

Personas de mayor edad (50-65)

Las tasas de empleo y actividad de los trabajadores

de mayor edad han disminuido de

manera constante a lo largo de las tres últimas

décadas.

Las tasas de actividad de los hombres, en

particular la de los trabajadores manuales

poco cualificados, comienzan a descender rápidamente

a partir de los 50 años, cuando en

1970 lo hacía a partir de los 60 años. Las tasas

correspondientes a las mujeres empiezan a

disminuir antes, hacia los 45 años, pero el ritmo

de descenso es más reducido, y las tasas de

actividad de las mujeres de entre 50-60 años

son aún mayores que las registradas en 1970.

La disminución de las tasas de actividad puede

atribuirse, por una parte, a las medidas de

jubilación anticipada forzosa aplicadas en el

marco de reestructuraciones económicas y, por

otra, a la repercusión de los programas de jubilación

anticipada voluntaria.

La participación en la formación disminuye

considerablemente en el caso de los trabajadores

mayores de 50 años, y alcanza niveles muy

reducidos en el caso de los trabajadores poco

cualificados. Aunque casi la mitad de los trabajadores

de mayor edad desarrolla su actividad

en empresas que proporcionan formación,

menos del 15 % participa en medidas de formación,

ya sean organizadas por los empresarios

o individuales; sólo el 7 % de los trabajadores

de mayor edad poco cualificados reciben

formación, cuando ese porcentaje se eleva a

más del 25 % en el caso de los trabajadores de

mayor edad con cualificación elevada.

Cualificaciones y participación

En todos los grupos de edad, la tasa de

actividad es mayor cuanto más elevado es el

nivel de cualificación. Este fenómeno es más

pronunciado en el caso de las mujeres, aunque

incluso las mujeres altamente cualificadas

tienen tasas de actividad inferiores a los

hombres con niveles de cualificación similares.

No obstante, se observan diferencias en

los distintos Estados miembros; así, las disparidades

entre los hombres y las mujeres

altamente cualificados son mucho menores

en los países escandinavos y en Portugal que

en la mayoría de los Estados miembros meridionales.

Personas con dificultades específicas en

el mercado de trabajo

A menudo se considera que determinados

factores socioeconómicos están asociados a

una participación en el mercado de trabajo

considerablemente inferior.

La participación en el mercado laboral de

los trabajadores migrantes procedentes de

países extracomunitarios varía significativamente

en los distintos países. La tasa de actividad

global de los ciudadanos extranjeros se

aproxima al 61 %, frente al 72 % de los ciudadanos

de la Unión Europea. Las mayores

diferencias se registran en los extremos de la

gama de empleo/cualificación. Las tasas de

actividad de los ciudadanos comunitarios son

mucho mayores en el caso de los trabajadores

no manuales altamente cualificados, mientras

que las correspondientes a los migrantes

son más elevadas en el caso de los trabajadores

manuales no cualificados. La tasa de actividad

de las personas con discapacidad es

netamente inferior a la de las personas sin

minusvalías debido a las dificultades que han

de superar para acceder al mercado laboral y

permanecer en el mismo. Dos tercios de las

personas con discapacidad no desempeñan

ninguna actividad. Incluso el 50 % de las personas

cuya discapacidad no obstaculiza la

realización de sus actividades diarias no ejercen

ocupación alguna.

Disparidades regionales

Existe una correlación positiva entre las

tasas de actividad y de empleo regionales.

DOCUMENTACI'N E INFORMES

236 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

Las regiones que disfrutan de una buena

coyuntura económica y registran buenos

resultados en el ámbito del empleo presentan

también tasas de actividad superiores, en

particular entre los jóvenes y las personas de

mayor edad. En las regiones donde la situación

es menos favorable, la mejora de los

resultados en materia de empleo y el crecimiento

económico dependerá en gran medida

de su capacidad de aprovechar plenamente

sus recursos potenciales de mano de obra e

invertir en la educación y formación de sus

recursos humanos actuales, así como de su

aptitud para atraer nuevo capital humano.

2.2. Factores clave que influyen en

la participación en el mercado

laboral 2

La Unión Europea dispone de un potencial

de mano de obra considerable. Casi una sexta

parte de los 77 millones de personas actualmente

inactivas desearían actualmente trabajar.

Además, el 56 % de los hombres y el 49 %

de las mujeres que no ejercen en la actualidad

ninguna actividad profesional remunerada

desearían desempeñar un empleo en los cinco

próximos años, y sólo una tercera parte de

estas personas no tienen intención de ejercer

un empleo en el futuro.

Las causas principales de la inactividad son

las siguientes: responsabilidades personales o

familiares (casi el 20 % del total de inactivos),

enfermedad o discapacidad propias (9 %), educación

y formación (27 %; casi 90% en el grupo

de entre 15 y 24 años) y jubilación (16 %; cerca

del 90% del grupo de 55-64 años).

Se observan disparidades considerables

entre los sexos por lo que respecta a las causas

de la inactividad. En el caso de los hombres,

la inactividad se debe principalmente a

dos motivos (bien están completando su formación

o bien ya se han jubilado), mientras

que cerca de la mitad de las mujeres de 25-54

años inactivas lo están debido a responsabilidades

familiares y de asistencia doméstica.

La enfermedad o discapacidad es la razón de

inactividad más frecuente entre los hombres

de 25-54 años, y el segundo motivo de incapacidad

más frecuente en el caso de las mujeres

de ese grupo de edad. Se han definido cuatro

factores determinantes de la participación en

el mercado de trabajo. Cada uno de ellos tiene

una incidencia distinta, si bien existe una

fuerte interacción entre los mismos.

Disponibilidad y atractivo de los

empleos

Dos fuerzas condicionan la disponibilidad

de puestos de trabajo. En un momento dado,

la situación macroeconómica global influirá

sobre la demanda de mano de obra en la economía.

Por otra parte, las tendencias subyacentes

de la estructura del empleo y el funcionamiento

del mercado de trabajo, incluidos

los niveles salariales, determinarán la medida

en que los empresarios ofrecerán empleos.

Además, pueden registrarse diferencias

regionales en cuanto a la demanda de mano

de obra en función de la estructura y la concentración

de la actividad en las regiones.

El hecho de poder optar a puestos de trabajo

apropiados es el factor principal que anima

a los ciudadanos a entrar en el mercado

de trabajo o reincorporarse al mismo.

La demanda de mano de obra genera su

propia oferta, la cual fomenta a su vez una

mayor demanda. Por el contrario, si perciben

que no hay empleos disponibles, los ciudadanos

pueden «desanimarse» y llegar incluso a

dejar de buscar trabajo. La intensidad de su

respuesta dependerá de la calidad de los

empleos por lo que respecta a los siguientes

aspectos: la remuneración y la productividad;

las condiciones laborales, incluida la seguridad

en el trabajo 'en especial para los traba-

LOURDES L'PEZ CUMBRE

237 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

2 An·lisis basado en datos de la Encuesta europea de

poblaciÛn activa y el Panel de hogares de la Comunidad

Europea.

jadores de mayor edad'; el horario y la flexibilidad

de la jornada laboral; la posibilidad de

conciliar el trabajo con las responsabilidades

familiares y la seguridad de las relaciones

contractuales.

La justa dosificación de los incentivos

financieros

La participación en el mercado laboral

depende del equilibrio entre los ingresos del

trabajo y las opciones existentes, así como de

todos los costes asociados. La interacción

entre los sistemas fiscales y de prestaciones y

los niveles de remuneración determinará la

magnitud del desempleo y de las trampas de

la pobreza. El efecto real sobre la oferta de

mano de obra depende de la reacción individual

de los agentes económicos ante la modificación

de los incentivos. Niveles elevados de

prestaciones por desempleo y de otro tipo,

combinados con períodos de percepción prolongados

y una aplicación permisiva de las

normas de concesión, pueden minar los

incentivos para aceptar un empleo y aumentar

el riesgo de una dependencia duradera de

las prestaciones sociales. Por otra parte, el

acceso a sistemas de seguridad social vinculados

al empleo, en particular al seguro de

desempleo, bien puede incitar a los individuos

a aceptar (o a transformar empleos no

declarados en) empleos regulares. Además, el

seguro de desempleo, más que cualquier otro

sistema de prestaciones sociales, conlleva

una vinculación mucho más estrecha al mercado

de trabajo de los beneficiarios, sobre

todo si se toma en serio la condicionalidad del

empleo y se fomenta la búsqueda de trabajo.

Algunos grupos parecen más sensibles que

otros a la modificación de los sistemas de

imposición y prestaciones. Por ejemplo, la

oferta de mano de obra por parte de los hombres

de edad intermedia o de los que tienen

perspectivas de ver aumentar sus remuneraciones

en el futuro parece ser menos sensible

a la evolución de los incentivos derivados de

los sistemas de imposición y prestaciones.

Por el contrario, los miembros de las parejas

en las que uno de los convivientes no trabaja

(por lo general, la mujer) y las familias monoparentales

son por lo general los grupos más

sensibles a los incentivos, en lo que respecta a

la participación en el mercado de trabajo. Los

desincentivos fiscales condicionan la decisión

de participación de las mujeres, especialmente

cuando se combinan con responsabilidades

asistenciales y se tiene en cuenta la persistencia

de las diferencias salariales entre los

sexos, que pueden conllevar unos ingresos

esperados inferiores.

Educación y formación

Las calificaciones y las competencias no

sólo determinan la medida en que las personas

que acceden o se reincorporan al mercado

laboral pueden desempeñar los puestos de

trabajo ofrecidos o crear su propia actividad

sino -lo que es todavía más importante- la

medida en que los que ya ocupan un empleo

pueden conservarlo y progresar en su carrera

profesional en un entorno tecnológico y económico

en mutación.

Las tasas de actividad de la mano de obra

son considerablemente mayores en todas las

edades cuanto más elevado es su nivel de educación.

En 2000, las tasas de actividad comunitarias

ascendieron al 87 % en el caso de los

trabajadores altamente cualificados frente al

57 % de los trabajadores con cualificación reducida.

Las diferencias son mayores entre las

mujeres: las mujeres con cualificaciones reducidas

constituyen el único grupo en el que se

registra una tasa de actividad inferior al 50 %.

El porcentaje de jóvenes con estudios superiores

(es decir, altamente cualificados) ha

aumentado con el paso del tiempo. El número

de personas consideradas poco cualificadas

(es decir, con estudios inferiores al segundo

ciclo de la enseñanza secundaria) parece disminuir

pero sigue siendo elevado.

DOCUMENTACI'N E INFORMES

238 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

De distintos estudios efectuados entre los

empresarios para conocer la evolución previsible

de las cualificaciones que se exigirán a

la mano de obra se desprende claramente que

el empleo de trabajadores cualificados continuará

aumentando, mientras que disminuirá

el de las personas no cualificadas. El mayor

incremento se seguirá registrando en el sector

de los servicios, muy probablemente en los

sectores que exigen altos niveles de conocimientos

y requieren competencias relacionadas

con las TIC, habilidades de comunicación,

etc.

Un entorno propicio

Para numerosas personas, la decisión de

participar en el mercado de trabajo no depende

necesariamente de los factores descritos

anteriormente, que determinan fundamentalmente

el atractivo de trabajar, sino de factores

tales como la existencia y la accesibilidad

de servicios de guardería, medios de

transporte o servicios de asesoramiento, o de

aspectos vinculados al entorno cultural.

Asimismo, la existencia de servicios de

asistencia y el acceso al transporte público

determina la medida en que los ciudadanos

que necesitan acudir a bibliotecas y centros

de formación para adultos pueden acceder a

los mismos para mejorar su posición en el

mercado de trabajo. Muchos de estos factores

entran dentro del ámbito de las políticas o

normativas públicas, por lo que podrían ser

objeto de medidas políticas. Sin embargo, son

pocos los Estados miembros que han adoptado

medidas en estos ámbitos.

Servicios públicos de empleo

Las actividades de los servicios públicos de

empleo son un factor esencial: el suministro

de información sobre los empleos disponibles,

la aproximación de la oferta y la demanda y el

estímulo de la movilidad pueden favorecer en

gran medida la actividad del mercado de trabajo.

Estructuras de cuidado de niños y personas

mayores

Sobre todo para numerosas mujeres, el

hecho de ocuparse de las personas a cargo

'hijos o padres' constituye un gran obstáculo

para trabajar si no existen soluciones

alternativas. Hasta cierto punto, las iniciativas

adoptadas por los Estados miembros son

desiguales y consisten generalmente en

medidas de carácter puntual y acceso limitado,

por lo que aún no han tenido efectos perceptibles

en la participación de las mujeres,

al tiempo que subrayan la necesidad de

invertir más en las estructuras de cuidado

de niños.

De hecho, la provisión de servicios de apoyo

tiene un doble efecto en la participación.

Además de facilitar el acceso al mercado laboral

de los usuarios de estos servicios, ellos

mismos proporcionan un gran número de

empleos. Desde 1995 se han creado más de

dos millones de empleos netos en los sectores

de la asistencia sanitaria y los servicios sociales.

Fomento de la movilidad

La entrada en el mercado laboral o la reincorporación

al mismo resultan a menudo

imposibles por la mera incapacidad de acceder

al mercado de trabajo local. Los sistemas

de transporte de las zonas rurales no están

adaptados necesariamente a los patrones de

trabajo y no siempre existen alternativas. La

situación de los empleos y la disponibilidad y

asequibilidad de los transportes, o el desarrollo

de otras oportunidades empresariales,

incluidas actividades de trabajo electrónico,

pueden incidir significativamente en el

aumento de la participación en el mercado de

trabajo.

LOURDES L'PEZ CUMBRE

239 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

3. CONSIDERACIONES POLÍTICAS

La consecución de los objetivos de empleo

establecidos en Lisboa y Estocolmo exige

esfuerzos decididos, pero de distintos grados,

por parte de todos los Estados miembros. En

el análisis anterior se han determinado los

principales retos y los factores esenciales que

condicionan la participación en el mercado de

trabajo. La combinación de políticas que

deben adoptarse ha de tener en cuenta la

interdependencia de estos factores de manera

exhaustiva y equilibrada.

Los avances realizados en el marco de la

estrategia de Luxemburgo y Lisboa proporcionan

a los Estados miembros una base para la

aplicación de políticas que fomenten la participación

e incrementen la capacidad de inserción

profesional de la mano de obra. Mediante

un planteamiento preventivo y de activación,

esta estrategia fomenta la empleabilidad y la

integración eficaz en el mercado de trabajo.

Por otro lado, establece condiciones para la

adaptación al cambio estructural, definiendo

un equilibrio adecuado entre seguridad y flexibilidad

en el mercado de trabajo.

Convendría aprovechar las recesiones cíclicas

para preparar a la mano de obra para la

próxima recuperación. Es preciso evitar desincentivar

la actividad, sobre todo recurrir a programas

de jubilación anticipada. Resulta díficil

invertir el signo de estas medidas, adoptadas

para abordar problemas a corto plazo derivados

de una demanda agregada insuficiente,

cuando mejora la coyuntura económica.

El objetivo global debe ser:

' garantizar que las generaciones actuales

y futuras de trabajadores permanezcan

en activo más tiempo a medida que

envejezcan;

' atraer al mercado laboral, de manera

duradera, a gran parte de las personas

actualmente inactivas pero capaces de

trabajar, especialmente mujeres;

' mantener la participación de los actuales

trabajadores de mayor edad, ya que

existe un gran riesgo de que los mayores

de 50 años adelanten su jubilación.

Las actuales directrices para el empleo y

orientaciones generales de política económica

incluyen una serie de disposiciones directamente

pertinentes para este objetivo, ya sea

por ejemplo por lo que respecta al aprendizaje

permanente, las políticas activas, los sistemas

de imposición y prestaciones, la prolongación

de la vida activa, la calidad en el trabajo o la

igualdad de oportunidades. Sin embargo,

como se reconocía en el Informe conjunto sobre

el empleo de 2001, la mayoría de los Estados

miembros siguen un enfoque fragmentado a

este respecto y carecen de una estrategia global

para abordar el reto que supone elevar la

participación en la población activa. Además,

muy pocos han establecido objetivos nacionales

para alcanzar los objetivos comunitarios de

empleo fijados en Lisboa y Estocolmo, estrechamente

vinculados a la participación.

Por ello, la Comisión y el Consejo instan a

todos los Estados miembros a definir, en función

de sus circunstancias, objetivos nacionales

de empleo que traduzcan los objetivos fijados

en Lisboa en compromisos concretos, así

como la estrategia conveniente para elevar la

participación en la mano de obra y alcanzar

así dichos objetivos con arreglo a los principios

expuestos a continuación en el apartado 3.1.

En el marco de tal enfoque se debería conceder

prioridad a un número limitado de iniciativas

fundamentales, esbozadas en el

apartado 3.2.

3.1. Desarrollar un planteamiento

global para elevar la

participación en la población

activa

Corresponde a los Estados miembros, en

función de sus respectivas situaciones, adoptar

las medidas más convenientes para

DOCUMENTACI'N E INFORMES

240 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

aumentar la tasa de actividad. No obstante,

es esencial que estas medidas formen parte

en un planteamiento global, dinámico y equilibrado

que tenga en cuenta todos los factores

clave mencionados anteriormente. Tal planteamiento

debería analizar la participación a

lo largo de todo el ciclo vital, y abarcaría cuatro

objetivos: puestos de trabajo más numerosos

y de mayor calidad; mejorar la remuneración

del trabajo; competencias profesionales

adaptables y de mayor nivel y hacer del trabajo

una opción real para todos. Por último,

se desarrollaría siguiendo un enfoque asociativo.

Un enfoque dinámico basado en el ciclo vital

El objetivo de la estrategia global será

maximizar la capacidad de cada individuo de

participar en el mercado de trabajo a lo largo

de todas las etapas de la vida. La prevención

es la clave para conseguir que tengan éxito

las iniciativas de integración y mantenimiento

de los trabajadores en el mercado laboral.

Se trata de garantizar la interacción positiva

de las políticas económicas, sociales y de

empleo con el fin de promover una vida activa

sostenible y de larga duración en la que se

utilicen plenamente todos los recursos humanos

de la sociedad.

Así pues, el nivel de instrucción básico desempeña

a largo plazo un papel fundamental

en la participación. Cuanto mayor es el nivel

de educación de la mano de obra, las tasas de

actividad son considerablemente más elevadas

en todas las edades.

Prevenir la disminución progresiva de las

competencias a medida que transcurre la

carrera profesional aumentará las posibilidades

de que los ciudadanos permanezcan más

tiempo en activo. Las elevadas tasas de actividad

y de empleo registradas en el grupo de

edad intermedia podrían traducirse en tasas

de empleo considerablemente mayores para

los trabajadores de mayor edad una década

más tarde si se adopta un planteamiento

dinámico que retenga más tiempo a estos trabajadores

en el mercado de trabajo mediante

una mejora de las disposiciones laborales y la

calidad del trabajo.

Además, la provisión de incentivos y servicios

adecuados en etapas decisivas de la vida

'por ejemplo, el establecimiento de servicios

de guardería y una mejor conciliación de las

responsabilidades familiares y profesionales

' evitará que se produzcan abandonos prematuros

del mercado laboral.

En el contexto de un planteamiento dinámico

de tales características, la disminución

de la participación en algunos momentos de

la vida -cuando los jóvenes emprenden sus

estudios o algunos adultos eligen trabajar a

tiempo parcial- debería analizarse teniendo

en cuenta los beneficios de una mayor participación

a lo largo de toda la vida. Es decir,

aunque es necesario atraer a los jóvenes,

hombres y mujeres, hacia el mercado laboral,

las políticas deberían animar a los jóvenes a

proseguir sus estudios o recibir una formación,

sobre todo a los que abandonan el sistema

escolar, que corren el riesgo de no encontrar

empleo o quedar inactivos.

Puestos de trabajo más numerosos y de

mayor calidad

La existencia de demanda de mano de obra

influirá directamente en la decisión de participar

en el mercado de trabajo. Esta demanda

depende de la combinación de la situación

macroeconómica general y del funcionamiento

subyacente del mercado laboral, así como

del estímulo de un entorno favorable a la creación

de empresas y puestos de trabajo por

cuenta propia.

La calidad de los empleos ofrecidos influirá

en el acceso al mercado de trabajo, pero

sobre todo en la decisión de conservar un

empleo determinado y permanecer en el mercado

laboral.

LOURDES L'PEZ CUMBRE

241 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

El atractivo general de un empleo depende

de varios aspectos: remuneración y condiciones

de trabajo satisfactorias; salud y seguridad

en el trabajo 'los poderes públicos y los

empresarios deben evaluar y controlar los

factores de riesgo relacionados con el envejecimiento

de la mano de obra'; equilibrio

entre flexibilidad y seguridad en las relaciones

contractuales [índices elevados de trabajo

a tiempo parcial elegido voluntariamente

van acompañados de tasas elevadas de participación

de las mujeres y los trabajadores de

mayor edad; por el contrario, la imposición

del trabajo a tiempo parcial y los contratos

temporales se asocian a tasas más elevadas

de abandono del mercado de trabajo hacia

una situación de desempleo (15 %) o de inactividad

(10 %)]; mejoras de la productividad;

flexibilidad de la organización del trabajo y

los horarios laborales, que incrementa la

accesibilidad al mercado y las opciones de las

mujeres y los trabajadores de mayor edad,

sobre todo.

Es esencial realizar las modificaciones

apropiadas del lugar de trabajo para que los

trabajadores con discapacidad puedan acceder

al mercado laboral o permanecer en él.

Las políticas relativas al mercado de trabajo

deberían concebirse de manera que, además

de garantizar la estabilidad de unos

empleos dignos y de calidad, ayuden a las

personas con discapacidad a escapar de los

empleos precarios en que puedan estar atrapadas

y a acceder a otros de mayor calidad.

En primer lugar se deberían eliminar las restricciones

que les impiden acceder al mercado

de trabajo.

Mejorar la remuneración del trabajo

La elección de participar en el mercado de

trabajo depende de las circunstancias económicas

individuales y de las alternativas existentes.

Las rentas del trabajo se comparan

con otras fuentes de ingresos y con los gastos

derivados. Convendría revisar el diferente

efecto de los sistemas impositivos y de prestaciones,

por un lado, y de determinación de los

salarios, por otro, en la conducta de los hombres

y las mujeres por lo que respecta a su

decisión de aceptar un empleo, sobre todo en

las familias donde las prestaciones sociales

están supeditadas a los ingresos. Se debería

hacer hincapié en las normas generales de

concesión de prestaciones, incluidas las relativas

a su cuantía y duración, las condiciones

de percepción y las exigencias relativas a la

disposición a aceptar puestos de trabajo.

Mejorar la remuneración del trabajo

requiere examinar la interacción entre los

niveles salariales, en especial en los tramos

inferiores de la escala salarial, y las medidas

de incentivo y disuasión incluidas en el sistema

de imposición y prestaciones. La relación

entre los salarios mínimos, las prestaciones

sociales y la fiscalidad del trabajo condiciona

la decisión de participar en el mercado laboral

de numerosos trabajadores poco cualificados.

Un planteamiento de los sistemas de

imposición y prestaciones (impuestos, prestaciones

de desempleo, discapacidad, asistencia

y pensiones) más favorable al empleo debería

garantizar que las reformas no debiliten la

posición de los que se hallan en los tramos

inferiores de ingresos o se enfrentan a la

trampa de la pobreza. Las políticas de prestaciones

sociales asociadas a la búsqueda de

empleo contribuyen de manera importante a

garantizar los ingresos y aumentar el atractivo

del trabajo; es esencial abandonar las políticas

pasivas en favor de políticas activas del

mercado de trabajo y mejorar así las posibilidades

de los desempleados y la población

inactiva.

Eliminar las combinaciones contradictorias

de políticas impositivas y de prestaciones

(por ejemplo, iniciativas públicas destinadas

a fomentar la prolongación de la vida activa

de las personas de edad avanzada enfrentadas

a políticas empresariales que estimulan

la jubilación anticipada) resulta importante

para garantizar la coherencia con los objeti-

DOCUMENTACI'N E INFORMES

242 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

vos de equidad a largo plazo y la viabilidad de

las finanzas públicas con respecto al sistema

de pensiones.

Competencias profesionales adaptables y de

mayor nivel

Si se desea maximizar la tasa de actividad

en todas las fases de la vida profesional es

esencial lograr un buen ajuste entre los

empleos disponibles y las cualificaciones y

competencias de la población.

Para mantener más tiempo en activo a los

trabajadores de mayor edad es necesario que

sigan actualizando sus cualificaciones durante

toda su vida profesional con el fin de adaptarse

a las nuevas exigencias del mercado

laboral. También debe prestarse mayor atención

a dar acceso a cursos de formación a las

personas más expuestas a quedar excluidas

prematuramente del mercado laboral, como

las mujeres y los trabajadores poco cualificados.

Los poderes públicos y las empresas

deben aumentar los recursos invertidos en la

formación de estas categorías de trabajadores.

Se debería fomentar el acceso de los desempleados

y la población inactiva (por ejemplo,

mujeres que pueden reincorporarse al mercado

laboral) a formaciones útiles mediante una

intensificación de las políticas activas del

mercado de trabajo centradas en las necesidades

de los individuos y las empresas.

Hacer del trabajo una opción real para todos

El hecho de que existan empleos atractivos

disponibles puede no bastar para hacer del

trabajo una opción real para todos. Es preciso

que se satisfagan otras condiciones importantes,

que se cree un entorno propicio para

todos los individuos.

Ello incluye la existencia de unos servicios

públicos de empleo modernos y eficaces y exigiría

el refuerzo de su papel en el ámbito de la

orientación profesional y la búsqueda de colocaciones

adecuadas tanto para la población

inactiva como para los desempleados, además

de la adaptación de sus métodos y procedimientos

a las circunstancias y necesidades

de las mujeres, las personas mayores y los

desfavorecidos. Se debería prestar gran atención

a satisfacer las necesidades de las personas

con discapacidad y los trabajadores

migrantes con especiales dificultades para

buscar empleo y acceder al mercado de trabajo.

Las familias que trabajan 'sobre todo las

monoparentales' tienen enormes dificultades

para encontrar guarderías de calidad,

seguras y asequibles. Asimismo, se necesitan

servicios de asistencia para otras personas a

cargo.

Las dificultades existentes para efectuar

los desplazamientos necesarios para ir y volver

del trabajo impiden a numerosos trabajadores

aceptar algunas ofertas de empleo. El

desarrollo de infraestructuras de transporte

adecuadas y asequibles para los grupos desfavorecidos

o con ingresos reducidos influiría

también de manera positiva en las tasas de

actividad.

Un planteamiento asociativo

Los poderes públicos desempeñan un

papel esencial en la elaboración y la aplicación

de un planteamiento global que aumente

las tasas de actividad. No obstante, su intervención

no puede coronarse con éxito sin la

ayuda de un amplio abanico de socios.

El compromiso activo de los interlocutores

sociales es una condición esencial para que el

planteamiento estratégico global propuesto

tenga éxito. A ellos les corresponde 'sin

menoscabo de su autonomía' negociar unas

condiciones de trabajo adaptadas al contexto

específico que permitan prolongar la vida activa

de los trabajadores de mayor edad, en inte-

LOURDES L'PEZ CUMBRE

243 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

rés tanto de los trabajadores y los empresarios

como de la economía y la sociedad en su conjunto.

Los empresarios, asumiendo la responsabilidad

social que les incumbe, deben contribuir

de manera importante al desarrollo de iniciativas

relacionadas con objetivos medioambientales

y vinculados a la calidad del trabajo,

creando en particular las condiciones que

permitan a los trabajadores de mayor edad

prolongar su vida activa.

Teniendo en cuenta los distintos contextos

institucionales, los poderes públicos regionales

y locales deberían asumir también la responsabilidad

que les corresponde y velar por

la coherencia entre las políticas regionales y

nacionales.

Los centros de enseñanza y formación

deben responder a las exigencias de formación

de las empresas elaborando programas

de cualificación profesional personalizados

para todos los trabajadores (hombres, mujeres,

migrantes, personas con discapacidad y

trabajadores ancianos o poco cualificados).

Asimismo, deberían extender su colaboración

con los interlocutores sociales y los poderes

públicos a nivel nacional, regional o local para

estimular la formación de los desempleados y

la población inactiva.

3.2. Iniciativas prioritarias

En el marco del planteamiento global descrito

anteriormente, se debería dar prioridad

a las iniciativas siguientes, que responden a

las graves deficiencias observadas en numerosos

Estados miembros.

a) Una iniciativa conjunta del Gobierno

y los interlocutores sociales para

prolongar la vida activa de los

trabajadores

Esta iniciativa se centraría, en particular,

en:

' El acceso a la formación en el marco de

las empresas. Los empresarios deberían

asumir una mayor responsabilidad y

aumentar sus inversiones en capital

humano. Se deberían prever ayudas

específicas para la formación y el desarrollo

de las oportunidades profesionales

de las personas con discapacidad y de

los trabajadores con cualificación o

remuneración reducida. Convendría que

esta inversión anticipara las posibles

reestructuraciones económicas e incrementara

la capacidad de adaptación de

los trabajadores. Modificar los incentivos

financieros en favor de una prolongación

de la vida activa puede resultar

contraproducente si los trabajadores de

mayor edad no actualizan sus cualificaciones

y no se adaptan a los cambios del

entorno empresarial y laboral.

' Las maneras de mejorar la calidad de

las condiciones de trabajo y su organización

con el doble propósito, en particular,

de incitar a las mujeres y los trabajadores

experimentados a prolongar su

vida activa y satisfacer las necesidades

de los trabajadores con discapacidad.

' Superar la idea de que la jubilación

anticipada es una solución aceptable

para los problemas relacionados con la

racionalización de las actividades y la

reestructuración.

Una iniciativa de este tipo ha de basarse

en la convicción de que estos esfuerzos tienen

una amplia utilidad y redundan en beneficio

del conjunto de la sociedad, por lo que pueden

requerir una reorientación de la financiación

pública hacia este ámbito.

b) Una revisión específica de los sistemas de

imposición y prestaciones

Es urgente y prioritario que numerosos

Estados miembros emprendan una extensa

reforma de sus sistemas de imposición y prestaciones

con objeto de corregir los efectos de

DOCUMENTACI'N E INFORMES

244 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

incentivo de su combinación. Las reformas,

además de abordar el refuerzo de los sistemas

de control y la revisión de las normas de concesión,

deberían centrarse en la ampliación

de los estímulos para el empleo. Se debería

hacer hincapié en las siguientes medidas:

' Revisar, con vistas a su supresión, los

incentivos ofrecidos tanto a las empresas

como a los trabajadores para recurrir a la

jubilación anticipada en el marco de los

procesos de reconversión y racionalización

de actividades. Fomentar la jubilación

parcial y progresiva y recompensar

a los trabajadores que prolonguen su

vida activa más allá de la edad de jubilación

obligatoria, e insistir en la mejora de

la organización del trabajo.

' Reexaminar los efectos de las combinaciones

actuales de políticas con influencia

en la participación (sistemas de

incentivos, sanciones para el ejercicio de

otra actividad profesional después de la

jubilación); analizar posibles reformas de

las prestaciones concedidas en función

de los ingresos (sin comprometer los objetivos

de política social o los incentivos

para cursar estudios o recibir formación)

de modo que cada miembro del hogar

tenga estímulos para trabajar.

c) Un planteamiento firme para

eliminar las disparidades entre los

sexos en cuanto a la remuneración y

el acceso al mercado de trabajo

Es necesario adoptar una iniciativa firme

que reduzca las disparidades entre hombres

y mujeres en los sectores público y privado.

Esta iniciativa conllevaría:

' Una evaluación global de las razones

'incluidas las diferencias en productividad

' de la existencia de disparidades

más o menos importantes entre las

remuneraciones de hombres y mujeres

en los distintos Estados miembros.

' Un examen de los obstáculos que limitan

las opciones al alcance de los hombres

y las mujeres en el mercado laboral,

relacionados, en particular, con los

sistemas educativos, las prácticas de

contratación de los empresarios y las

culturas organizativas y laborales existentes.

' Una revisión de los procesos de clasificación

profesional y determinación de

salarios para eliminar las disparidades

entre los sexos y toda infravaloración

del trabajo en sectores y empleos en los

que predomina la presencia de mujeres,

mejorar los sistemas estadísticos y de

control, aumentar la sensibilización y

mejorar la transparencia en cuanto a

las disparidades de remuneración.

d) Promover la participación de las

personas con obligaciones

asistenciales

Las obligaciones asistenciales constituyen

un obstáculo que limita en gran medida la

participación en el mercado de trabajo, sobre

todo de las mujeres. Se debería prestar especial

atención a:

' Desarrollar servicios de guardería que

faciliten una mayor integración de los

progenitores, sobre todo las mujeres, en

el mercado de trabajo; es importante

garantizar tanto la disponibilidad de

tales servicios como que sean asequibles

y ofrezcan niveles de calidad elevados.

' Mejorar la eficacia de las estructuras

de asistencia sanitaria y cuidado de

ancianos y, reforzar su vinculación con

la política social en general. Las reformas

deben tener por objeto lograr que

el sistema asistencial se adapte con

mayor precisión a las necesidades de

una población en proceso de envejecimiento.

LOURDES L'PEZ CUMBRE

245 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

e) Revisión de las medidas destinadas a

reducir los índices de abandono de

los estudios

Las directrices para el empleo instan a los

Estados miembros a adoptar medidas destinadas

a reducir a la mitad, de aquí al año

2010, el número de estudiantes que abandonan

prematuramente los estudios. Se debería

dar prioridad a las medidas siguientes:

' Elaborar medidas eficaces, en el contexto

de la política de inserción social, para

ayudar a los jóvenes que abandonan

prematuramente los estudios a reintegrarse

en alguna estructura de formación

y educación formal o informal.

Estas medidas deberían tener en cuenta

las necesidades específicas de los jóvenes

con discapacidad o con dificultades

de aprendizaje. Convendría desarrollar

programas de formación en asociación

con el fin de aproximarles al ámbito

escolar y laboral.

' Mejorar el acceso a la formación y promover

las infraestructuras de formación

para responder a las necesidades y circunstancias

específicas de este grupo de

estudiantes, en asociación con diversas

entidades del séctor público.

' Elaborar programas especiales de formación

adaptados a las necesidades y

circunstancias de los jóvenes emigrantes

con dificultades específicas para

integrarse en los sistemas de enseñanza

y acceder y adaptarse al mercado laboral.

3.3. Medidas ulteriores

El reto de incrementar la participación

puede abordarse de manera más decidida, a

partir de una aplicación eficaz de las reformas

del mercado de trabajo en el marco de las

directrices para el empleo y las orientaciones

generales de política económica. Las directrices

para el empleo, teniendo en cuenta en

especial la atención concedida recientemente

a las tasas de empleo, la calidad de los puestos

de trabajo y el aprendizaje permanente,

sientan las bases para desarrollar un planteamiento

global que estimule la participación

en el mercado laboral de hombres y mujeres

de todas las edades. Las orientaciones generales

de política económica refuerzan el marco

estratégico haciendo hincapié en una política

macroeconómica orientada hacia la estabilidad

y el crecimiento, así como en las reformas

estructurales. El objetivo de aumentar la

participación en la población activa seguirá

siendo una prioridad de las futuras orientaciones.

Las medidas destinadas a aumentar la

participación en la mano de obra y prolongar

la vida activa deberían tener en cuenta la

relación existente con las pensiones y la asistencia

sanitaria, incluidos sus objetivos sociales

y la viabilidad financiera de los sistemas

correspondientes.

Habida cuenta de las prioridades políticas,

los interlocutores sociales deben contribuir

de manera importante a abordar el reto

del envejecimiento de la población, una

cuestión prioritaria en el marco del diálogo

social.

Las medidas de los gobiernos y los interlocutores

sociales sólo podrán tener éxito si

van acompañadas de cambios fundamentales

en las actitudes de las empresas y los sistemas

educativos con respecto a las disparidades

entre los sexos, los trabajadores de

mayor edad y cualquier otro grupo desfavorecido,

como los trabajadores migrantes y

las personas con discapacidad. Este cambio

de las actitudes exige una amplia movilización

de los esfuerzos desplegados por la

sociedad bajo la égida de las más elevadas

instancias políticas, siguiendo las líneas

trazadas en los Consejos Europeos de Lisboa

y Estocolmo.

DOCUMENTACI'N E INFORMES

246 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

ANEXO

Análisis de las tendencias y los factores

de la participación en la población

activa

Los factores que estimulan o desalientan

la participación no son necesariamente los

mismos que determinan si se acepta o no un

determinado empleo o si se elige trabajar o

permanecer desempleado. La decisión de

participar en el mercado de trabajo conlleva

una elección de mayor calado, decidir formar

parte o no del mundo del trabajo, y no deberían

confundirse ambas decisiones. Además,

la decisión sobre la participación reviste una

doble dimensión, acceder al mercado de trabajo

y permanecer en el mismo. Los factores

que incitan a los ciudadanos a entrar en el

mercado de trabajo no coinciden necesariamente

con los que les hacen permanecer en

él. Los primeros conciernen principalmente

a los jóvenes y a las mujeres que se reincorporan

al mercado de trabajo, mientras que

los segundos afectan principalmente a los

trabajadores de mayor edad (hombres y

mujeres). Habida cuenta de la evolución

demográfica, se tiende a atribuir más importancia

a estos últimos en la perspectiva del

fomento de la participación global.

Tendencias de la participación en la

población activa

El análisis se basa en la población en edad

de trabajar, es decir, el grupo de población

con una edad comprendida entre 15 y 64

años. La parte de la población en edad de trabajar

que ocupa un empleo, está desempleada

o busca trabajo constituye lo que la OIT define

como población activa. La tasa de actividad

o tasa de participación es el porcentaje de

población activa de un grupo de edad o sexo

determinados con relación a la población en

edad trabajar de ese mismo grupo.

Las pautas de participación en la población

activa han evolucionado considerablemente a

lo largo de las tres últimas décadas (gráfico l).

LOURDES L'PEZ CUMBRE

247 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

GRAFICO 1. PARTICIPACIÓN DE HOMBRES Y MUJERES EN 1970 Y 2000

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat. Datos de la OIT para 1970.

Desde 1970, la participación de las mujeres de

entre 25 y 60 años ha aumentado considerablemente,

mientras que la de los hombres ha

disminuido en todos los grupos de edad, especialmente

en los segmentos inferiores y superiores

de la distribución de edades.

Participación en el mercado de

trabajo a lo largo de la vida

Jóvenes (15-24)

La edad y el momento en que los jóvenes

acceden al mercado de trabajo dependen en

primer lugar del nivel de estudios a tiempo

completo alcanzado en último término. Los

estudios pueden también combinarse inicialmente

con empleos de diverso tipo, de modo

que el paso del entorno académico a la vida

activa no ha de ser necesariamente un cambio

brusco, pudiendo desarrollarse de manera

gradual. En esta fase del ciclo vital, las disparidades

entre las tasas de participación de

ambos sexos son insignificantes o inexistentes,

ya que los factores que influyen en la participación

de las mujeres en el mercado de

trabajo aún no entran en juego.

A principios de los años noventa se registró

una reducción considerable de la participación

de los jóvenes, compensada ampliamente

por el aumento de su participación en

la educación y la formación. A finales de la

década se recuperaron en parte estas tasas de

participación. Este incremento parece haberse

registrado en cada uno de los grupos de

edad del segmento de 15 a 24 años durante el

período 1995-2000, sobre todo en el caso de

los hombres más jóvenes. Además, este

aumento parece estar vinculado a una combinación

de trabajo a tiempo parcial con algún

tipo de formación. En 1995, el 48 % de los trabajadores

jóvenes declaraban que la razón

principal de ocupar un empleo a tiempo parcial

estaba relacionada con el hecho de cursar

estudios o recibir formación. Según los datos

disponibles para 2000, este porcentaje ha

aumentado más de 13 puntos porcentuales y

asciende en la actualidad al 61 % en el conjunto

de la Unión Europea.

En el grupo de 15 a 19 años, la participación

es considerablemente inferior a la de

1970, y casi todos los inactivos reciben algún

tipo de enseñanza o formación. Además, dos

tercios del 24 % de los jóvenes con empleo

reciben también enseñanza o formación de

algún tipo. En el grupo con edades comprendidas

entre 20 y 24 años, el porcentaje de

población inactiva desciende al 34 % (nivel

casi idéntico al de 1970), aunque en este caso

prosigue su formación un porcentaje ligeramente

inferior al 80 % como hace una cuarta

parte de los que tienen empleo.

Numerosos jóvenes dejan aún el sistema

educativo sin haber completado la enseñanza

secundaria superior, que por lo general se

considera el nivel mínimo necesario para

poder adaptarse permanentemente a los

cambios del mercado de trabajo. A pesar de

las mejoras registradas durante los últimos

años, cerca del 25 % de los jóvenes de entre 25

y 29 años no han completado sus estudios

secundarios, y el 18 % de los que tienen entre

18 y 24 años han abandonado el sistema educativo.

Grupos de edad intermedia (25-49)

Este es el grupo de edad cuyas pautas de

participación han cambiado más a lo largo de

las tres últimas décadas. En 1970, la participación

global registraba su máximo antes de

los 25 años, con un porcentaje superior al 68 %;

en 2000, las tasas de actividad más elevadas

se observan en este grupo de edad (25-49

años), con un porcentaje superior al 80 %. Sin

embargo, más allá de estas tendencias generales,

se ha registrado un ligero retroceso de la

participación masculina y un aumento considerable

de la tasa de actividad de las mujeres,

que pasa de un porcentaje inferior al 40 % a

más del 70 % para el conjunto de este grupo

de edad.

DOCUMENTACI'N E INFORMES

248 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

La participación masculina en el mercado

de trabajo alcanza su máximo en este grupo

de edad, especialmente después de los 30

años, y por lo general sigue siendo elevada

hasta el final de este segmento. Esta tendencia

no ha cambiado desde 1995 (gráfico 2). La

participación de las mujeres ha aumentado

en todos los grupos de edad desde 1995.

Existe aún una divergencia considerable

entre las tasas de actividad de los hombres y

las mujeres cualquiera que sea su edad,

incluso cuando éstas no tienen hijos (cuadro 1

y gráfico 3). Las tasas de actividad femeninas

varían también en función de la edad de estos

últimos (gráfico 4). En los países esencialmente

meridionales, las tasas de actividad

femeninas son globalmente bajas y varían

poco en función de la edad de los hijos. En

Alemania y el Reino Unido se registra una

diferencia de alrededor de 20 puntos porcentuales

entre las tasas de actividad de las

mujeres que tienen hijos en edad preescolar y

las de las mujeres con hijos en edad escolar.

En Francia, por el contrario, si bien las tasas

de actividad son globalmente similares a las

que se registran en Alemania y el Reino Unido,

se observa una disminución de la actividad

de las mujeres con hijos en edad preescolar,

pero apenas hay diferencias entre las

tasas de actividad de las mujeres sin hijos y

de las mujeres con hijos en edad escolar.

Estas diferencias subrayan la importancia de

disponer de servicios asistenciales y de guardería

para aumentar las tasas de actividad de

las personas con responsabilidades asistenciales,

todavía mujeres en su mayor parte. Sugieren

también que los servicios disponibles para

los hijos en edad preescolar influirían decisivamente

en las pautas de actividad.

Grupos de mayor edad

En la actualidad, la participación global

disminuye mucho más rápidamente que en

1970, cuando sólo se observaba un descenso

acusado en el grupo mayor de 60 años. La

participación tanto de los hombres como de

las mujeres desciende significativamente en

este grupo de edad, aunque las tasas de actividad

de las mujeres de entre 50 y 60 años

sean todavía más elevadas que las registradas

en 1970, y sólo sean ligeramente inferio-

LOURDES L'PEZ CUMBRE

249 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

GRAFICO 2. TASA DE ACTIVIDAD MASCULINA Y FEMENINA DE LA UE 1995-2000

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

DOCUMENTACI'N E INFORMES

250 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

GRAFICO 3. DIFERENCIAS ENTRE LAS TASAS DE ACTIVIDAD DE AMBOS

SEXOS EN 1995 Y 2000

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

CUADRO 1. DIFERENCIAS EN LAS TASAS DE PARTICIPACIÓN DE AMBOS SEXOS

EN LA UE, POR GRUPOS DE 5 AÑOS DE EDAD, 2000

Nota: Se refiere a la diferencia, expresada en puntos porcentuales, entre las tasas de participación de hombres y mujeres

en cada uno de los grupos de edad

Fuente: Eurostat, EPA.

LOURDES L'PEZ CUMBRE

251 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

GRAFICO 4. TASAS DE ACTIVIDAD FEMENINA EN FUNCIÓN DE LA EDAD

DE LOS HIJOS (AÑO 2000)

Nota: Se refiere a la edad del hijo menor (por ejemplo, las mujeres con hijos de dos y diez años se incluirán únicamente en

el primer grupo, 0-6).

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

GRAFICO 5. TASAS DE ACTIVIDAD DE LAS MUJERES SOLTERAS Y DE LAS

RESTANTES MUJERES, 2000

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

res para el grupo de más de 60 años. Las

tasas de actividad de los hombres mayores de

55 años son mucho menores que las observadas

en 1970.

Las tasas de participación masculina

comienzan a descender, a menudo con bastante

rapidez, a partir de los 50 años. Este

fenómeno se debe, en gran parte, a los despidos

forzosos vinculados a la reducción del

empleo industrial, sobre todo en períodos de

fuerte destrucción de empleo, así como a las

dificultades experimentadas por los trabajadores

'en especial los menos cualificados'

para encontrar un nuevo puesto de trabajo,

incluso en épocas de auge económico.

La participación femenina disminuye a

partir de los 45 años, aproximadamente,

pero por lo general desciende más lentamente

que la masculina hasta la edad de jubilación.

En el caso de los hombres, esta disminución

es más brusca y más precoz tanto

para los que están poco cualificados como

para los que tienen una formación intermedia,

desde antes de los 50 años y hasta los

60. Por lo que respecta a las mujeres, la

reducción ya se observa a partir de los 45

años cuando el nivel de cualificación es reducido,

pero a partir de los 50 años el declive es

mucho más brusco en el caso de las mujeres

con cualificaciones intermedias o elevadas

(gráficos 7 y 8).

Factores que obstaculizan la

integración en el mercado de

trabajo

A menudo se asocian determinados factores

socioeconómicos a una participación

mucho más reducida en el mercado de trabajo.

Inmigración

La participación de los trabajadores

migrantes varía ampliamente en función del

DOCUMENTACI'N E INFORMES

252 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

GRAFICO 6. EDAD MEDIA DE LA JUBILACIÓN EN LA UE, POR SEXO

Nota: Edad en la que la participación de los trabajadores de mayor edad cae por debajo del 50% de la tasa de actividad de

las personas entre 30 y 45 años, en los respectivos Estados miembros.

Fuente: Datos primarios de la Encuesta de población activa, Eurostat.

LOURDES L'PEZ CUMBRE

253 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

GRAFICO 7. TASA DE PARTICIPACIÓN MASCULINA EN LA UE, POR NIVELES

DE FORMACIÓN

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

GRAFICO 8. TASA DE PARTICIPACIÓN FEMENINA EN LA UE, POR NIVELES

DE FORMACIÓN

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

país considerado y el nivel de cualificación.

La tasa de actividad global de los ciudadanos

extranjeros es del 61 %, once puntos porcentuales

menos que la correspondiente a los

nacionales de la UE, del 72 % (gráfico 9). Las

diferencias de participación son mayores en

los segmentos inferiores y superiores de la

escala profesional y de cualificaciones. Las

tasas de actividad de los nacionales de la

Unión Europea son mucho más elevadas en el

caso de los trabajadores no manuales altamente

cualificados y en menor medida también

en el de los trabajadores no manuales

con cualificación intermedia, al contrario de

lo que ocurre en el caso de los trabajadores

manuales no cualificados (gráfico 10).

Esto se observa también cuando se analiza

la distribución sectorial del empleo de los

ciudadanos extranjeros (gráfico 11). Su porcentaje

de empleo es superior al de los

nacionales en cinco sectores (industria,

construcción, hostelería y restauración,

empresas inmobiliarias y de arrendamiento

y servicio doméstico), especialmente en tres

de ellos.

Discapacidad

Numerosos datos ponen de manifiesto que

las personas con discapacidad tienen mayores

dificultades para acceder al mercado laboral

y permanecer en el mismo. El porcentaje

de actividad de estas personas es mucho

menor que el porcentaje correspondiente a

las personas no discapacitadas. Más de la

mitad de las que se encuentran en buen estado

de salud permanecen inactivas, proporción

que asciende hasta las tres cuartas partes

en el caso de las personas con discapacidad

cuyo estado de salud es malo o muy malo.

' Casi dos tercios de las personas que

declaran padecer dolencias físicas o psíquicas

crónicas, una enfermedad o discapacidad

están inactivas (el 25 % de los

europeos declaran tener tales dolencias).

DOCUMENTACI'N E INFORMES

254 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

GRAFICO 9. TASA DE ACTIVIDAD POR NACIONALIDAD

(% de la población respectiva)

LOURDES L'PEZ CUMBRE

255 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

GRAFICO 10. ESTRUCTURA OCUPACIONAL DEL EMPLEO POR NACIONALIDAD, 2000

(% de su empleo total)

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

GRAFICO 11. EMPLEO EN LA UE POR NACIONALIDAD Y OCUPACIÓN

SECTORIAL (% de su empleo total 15-64)

' De este grupo, el 50 % de las personas

que no se ven afectadas en sus actividades

cotidianas por sus dolencias son

inactivas; y este porcentaje se eleva hasta

más del 65 % cuando se ven afectadas

en parte y hasta el 80 % cuando se ven

prácticamente imposibilitadas en sus

actividades diarias.

Desequilibrios regionales

Dado el elevado nivel de correlación entre

ambos índices, las regiones con tasas de

empleo elevadas presentan también tasas de

actividad superiores, sobre todo por lo que respecta

a las personas jóvenes y de mayor edad.

En las regiones atrasadas, la mejora de los

índices de empleo dependerá en gran medida

de su capacidad de maximizar la utilización de

sus recursos potenciales de mano de obra y de

atraer nuevo capital humano. En las regiones

donde el crecimiento del empleo es reducido, la

población en edad de trabajar se redujo un

0,2 % al año en el período 1996-2000, mientras

que en las regiones con fuerte crecimiento del

empleo se registró una tasa de crecimiento

anual de la población de 0,5 %. Esta dinámica

se refleja también en el ritmo de crecimiento

de las cualificaciones medias, más rápido en

las regiones donde los índices de crecimiento

del empleo y la población han sido comparativamente

más elevados. En 2000, más de la

mitad de la población en edad de trabajar de

las regiones con menos empleo tenía cualificaciones

reducidas, un porcentaje inferior al 25

% en las regiones con empleo abundante.

Factores clave que influyen sobre

la participación en el mercado de

trabajo

El análisis precedente pone de manifiesto

que en la Unión Europea existe una oferta

potencial de mano de obra considerable. El

31,1 % de la población en edad de trabajar no

es activa (es decir, 77 millones de personas,

50 millones de mujeres y 27 millones de hombres).

Incluso si se excluye al grupo de jóvenes

de entre 15 y 19 años, muchos de los cuales

prosiguen aún su formación, esta cifra es

de 53 millones de personas (cuadro 2 y gráfico

12).

En realidad, muchas de estas personas

desearían trabajar. Según la Encuesta de

población activa, el 14 % de las personas

actualmente inactivas querrían trabajar

inmediatamente. Si se adopta una perspectiva

a medio plazo, este porcentaje aumenta

considerablemente. Al menos la mitad de los

hombres (56 %) y las mujeres (49 %) que no

ejercen en la actualidad ninguna actividad

profesional remunerada desean o tienen la

intención de desempeñar un empleo en los

cinco próximos años, frente a un 20 % de indecisos

y un porcentaje inferior al 33 % de personas

que no tienen intención de ejercer un

empleo en el futuro 3.

El principal factor determinante de la participación

en la población activa es la disponibilidad

de empleos aceptables y convenientes.

Cuanto más se correspondan el tipo y la

naturaleza de los empleos ofrecidos con las

características y los deseos de los trabajadores

potenciales, mayor será su respuesta. A

este respecto, lo que importa sobre todo es

que el sector y la ocupación se correspondan

con las cualificaciones del trabajador potencial.

A continuación, la decisión de incorporarse

al mercado de trabajo o permanecer

fuera de la población activa dependerá en

gran medida de los incentivos económicos

vinculados a ambas opciones en el contexto

de las circunstancias de cada individuo. Por

último, toda una serie de otras consideraciones,

esencialmente vinculadas a los obstáculos

existentes, pueden disuadir a las personas

de participar en el mercado de trabajo.

DOCUMENTACI'N E INFORMES

256 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

3 FundaciÛn Europea para la Mejora de las Condiciones

de Vida y de Trabajo, ´Employment Options and

Labour Market Participation 2000ª.

Todos estos factores son interdependientes

y funcionan en la práctica como un todo indisociable.

Disponibilidad y atractivo del

trabajo

Las personas con responsabilidades asistenciales

pueden abandonar la búsqueda de

empleo remunerado y centrarse en las tareas

domésticas, lo que con frecuencia reduce sus

posibilidades profesionales o de reincorporarse

al mercado laboral. Puede también suceder

que algunas de las personas de mayor edad

que han perdido su empleo experimenten dificultades

para encontrar un nuevo puesto de

trabajo -incluso con remuneración y condiciones

laborales netamente inferiores- y traten

de adelantar su jubilación, si es posible.

Sectores

Existe un estrecho vínculo entre el crecimiento

del número de empleos en determinados

sectores y profesiones y la oferta de mano

de obra para desempeñarlos. El aumento de

la participación de las mujeres durante la

última década ha ido acompañado de un rápido

incremento general del empleo femenino en

el sector de los servicios, en particular en los

sectores de la sanidad y la educación. Del mismo

modo, la tendencia hacia la reducción de

las exigencias físicas de numerosos empleos,

combinada con la evolución demográfica y la

mejora de la salud de las personas de mayor

edad, puede favorecer la participación de

estas últimas.

Atractivo de los empleos

La calidad de los empleos por lo que respecta

a la satisfacción profesional y las condiciones

de trabajo pesará en la decisión de acceder

al mercado laboral, pero sobre todo en la de

permanecer en un puesto determinado y en el

mercado de trabajo. El atractivo general de un

empleo abarca diversos aspectos, que van desde

la satisfacción global hasta el horario de

trabajo y las disposiciones contractuales.

LOURDES L'PEZ CUMBRE

257 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

GRAFICO 12. POBLACIÓN SIN TRABAJO EN 2000

(% de la población en edad de trabajar)

Fuente: Encuesta de población activa, Eurostat.

DOCUMENTACI'N E INFORMES

258 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

Según el Informe «El empleo en Europa,

2001», los índices de abandono del empleo y

paso a una situación de desempleo o inactividad

están estrechamente vinculados a la calidad

del empleo: los individuos que ocupan

empleos precarios (es decir, los que no tienen

posibilidades de acceso a medidas de formación,

cuya continuidad en el empleo es incierta

o cuya remuneración y productividad son

escasas) corren un riesgo mucho más elevado

de abandonar el mundo del trabajo que los

que ocupan empleos de mayor calidad. Si cerca

de un 25 % de las personas que ocupan

empleos de tales características dejan su ocupación

de un año para otro, este porcentaje se

aproxima al 33 % en el caso de los jóvenes. En

general, los hombres 'sobre todo los poco cualificados

' corren un riesgo más elevado de

quedar desempleados, mientras que es más

probable que las mujeres abandonen voluntariamente

la población activa. Las mujeres y

los jóvenes están sobrerrepresentados en los

empleos de escasa remuneración o productividad,

y en ocasiones no tienen posibilidad de

escapar de esta categoría de empleos, en la

que se registra un índice de paso a una situación

de desempleo o inactividad superior a la

de cualquier otra categoría.

Por regla general, las tasas de transición

de empleos precarios a una situación de desempleo

son entre cinco y diez veces más elevadas

que las correspondientes a los empleos

de elevada calidad, y entre dos y cinco veces

más elevadas por lo que se refiere al paso a

una situación de inactividad. Las tasas de

transición hacia situaciones de desempleo e

inactividad son considerablemente más elevadas

entre los trabajadores de mayor edad

con empleos precarios. La tasas de abandono

del empleo hacia una situación de inactividad

son tres veces más elevadas para las personas

con discapacidad que para los demás

individuos.

También se vinculan los niveles elevados

de contratos temporales involuntarios y de

trabajo a tiempo parcial con tasas de abandono

elevadas (cerca del 15 % y 10 % hacia una

situación de desempleo e inactividad, respectivamente).

La mayoría de las personas prefieren

tener un contrato permanente (el 70%

de los parados o las mujeres que se reincorporan

al mercado de trabajo y el 50 % de los

jóvenes que acceden al mismo), pero también

se observa un porcentaje considerable de

jóvenes (50 %) dispuestos a aceptar un

empleo temporal. Sin embargo, aunque son

muchos los trabajadores que se reincorporan

al mercado tras intervalos temporales de alejamiento,

cuanto mayor es el número de

intervalos de inactividad, mayor es el riesgo

de que la situación de inactividad se vuelva

permanente. Aunque las personas con discapacidad

(gravemente impedidas o impedidas

en parte) tienen una probabilidad ligeramente

superior de ocupar empleos a tiempo parcial

que las personas sin discapacidad, su

probabilidad de desempeñar puestos de trabajo

temporales es idéntica a la de éstas.

Por otra parte, la posibilidad de trabajar

con un horario flexible voluntariamente puede

influir en la decisión de entrar en el mercado

de trabajo o permanecer en él más tiempo. La

demanda de empleo a tiempo parcial entre las

mujeres que se reincorporan al trabajo es

enorme (dos de cada tres preferirían esta

modalidad de empleo y, en total, el 75 % aceptaría

un trabajo de este tipo), y también preferirían

un trabajo a tiempo parcial un tercio de

los jóvenes que se incorporan al mercado laboral

o están desempleados. Además, más de la

mitad de todos los que acceden al mercado de

trabajo o se reincorporan al mismo desean trabajar

desde su domicilio al menos una parte de

su jornada laboral (el 20% de las mujeres que

se reincorporan al trabajo desean desarrollar

íntegramente su actividad desde su domicilio).

Los trabajadores de mayor edad pueden

desear retirarse progresivamente de la población

activa reduciendo su jornada laboral. Sin

embargo, si esta opción no está a su alcance,

sólo les queda la posibilidad de cesar completamente

su actividad o ir aceptando ocupaciones

sucesivas de inferior calidad. De hecho,

existen datos que prueban que los trabajado-

LOURDES L'PEZ CUMBRE

259 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

res de más edad sólo disfrutan de una flexibilidad

limitada por lo que respecta a los horarios

de trabajo. En general, una mayor flexibilidad

de los empleos 'medida en términos

de la existencia de acuerdos de adaptación

flexible de los horarios de trabajo y de posibilidades

de trabajo a tiempo parcial y por

cuenta propia, así como de modalidades especiales

de trabajo, por ejemplo a domicilio o a

distancia' aumentaría tanto la participación

de las personas de mayor edad en la población

activa como la edad de la jubilación. Este

grupo de personas ya está sobrerrepresentado

en el trabajo a tiempo parcial voluntario.

Las tres cuartas partes de las personas de

mayor edad inactivas que buscan empleo preferirían

un trabajo a tiempo parcial, y una

cuarta parte un empleo de menos de veinte

horas por semana. Entre los trabajadores de

mayor edad, los mayores niveles de insatisfacción

se refieren a los horarios de trabajo

(23 %; 22% en el caso de los hombres y 25% en

el de las mujeres).

Los efectos de las características del puesto

de trabajo (distintas de la remuneración y

los regímenes profesionales de pensiones,

que se abordan a continuación) y las condiciones

de empleo sobre la oferta de mano obra y

sobre las transiciones de las personas de

mayor edad en el mercado de trabajo son difíciles

de evaluar, excepto por lo que respecta a

la evolución de su estado de salud, que constituye

el principal factor de sus cambios de

posición en el mercado laboral. A medida que

cumplen años, los trabajadores dejan de

poder ejercer ocupaciones peligrosas, desagradables

y físicamente exigentes y a menudo

se ven obligados a abandonarlas. También

se jubilan antes de los empleos estresantes,

difíciles o complejos o de los que no les ofrecen

nuevas perspectivas profesionales.

Sin embargo, las personas de mayor edad

que prolongan su vida activa indican con

mayor frecuencia niveles de satisfacción profesional

relativamente elevados. Más de la

mitad de los trabajadores de este grupo que

ejercen una actividad profesional se declaran

altamente satisfechos con su trabajo, frente a

un 8 % que se dice insatisfecho. Los porcentajes

de insatisfacción son similares a los de los

trabajadores de edad intermedia, pero mucho

menores que los de los jóvenes. Sin embargo,

las personas que tienen empleos precarios

'en particular las que no tienen perspectiva

profesional alguna' muestran una insatisfacción

mucho mayor (casi una tercera parte

de ellos están muy insatisfechos) que los trabajadores

jóvenes o de edad intermedia,

mientras que entre los que ocupan empleos

de calidad elevada se observan índices de

satisfacción mucho más elevados (casi dos

tercios).

Educación y formación

La educación y la formación ejercen una

influencia directa sobre el empleo y el funcionamiento

del mercado de trabajo. Forman

parte de las prioridades políticas en toda la

Unión, y todos los Estados miembros adoptan

medidas destinadas a elaborar y aplicar

estrategias globales de aprendizaje permanente

en el marco de la Estrategia Europea

de Empleo. El énfasis puesto en la formación

permanente se combina con la mayor atención

concedida a la mejora de las cualificaciones

y a la movilidad y calidad de los empleos.

Garantizar una buena correlación entre

los empleos disponibles y las cualificaciones y

competencias de la población es primordial

para maximizar la participación en la población

activa. Esto es cierto en todas las etapas

de la vida profesional. El nivel de educación

básica alcanzado tiene repercusiones fundamentales

a largo plazo sobre la participación.

El riesgo de que los trabajadores de mayor

edad pierdan su empleo aumenta considerablemente

en ausencia de estructuras de

aprendizaje permanente y formación en el

seno de las empresas para mejorar las cualificaciones

a lo largo de la vida profesional. Por

otra parte, cuantas más cualificaciones y

DOCUMENTACI'N E INFORMES

260 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

competencias poseen los trabajadores, mayor

es la utilidad que se puede dar a las mismas.

Además, existen datos concluyentes que

muestran que, pasada una determinada

edad, los trabajadores con mayor edad tienen

menos acceso a la formación o están menos

dispuestos a incrementar sus competencias

que los trabajadores jóvenes.

En 2000, las tasas de actividad en la Unión

Europea eran del 87 % para las personas

altamente cualificadas y del 57 % para las

personas poco cualificadas. Las diferencias

son mayores entre las mujeres; el grupo de

mujeres con cualificación reducida es el único

grupo de población con más de la mitad de sus

miembros inactivas (cuadro 3) (El empleo en

Europa, 2001).

El porcentaje de jóvenes con estudios superiores

(es decir, altamente cualificados) ha

aumentado con el paso del tiempo. El número

de personas consideradas poco cualificadas

(es decir, con estudios inferiores al segundo

ciclo de la enseñanza secundaria) parece disminuir

pero sigue siendo elevado (véase más

arriba).

Así pues, una buena educación inicial es

esencial tanto para acceder por primera vez

al mercado de trabajo como para desarrollar

las cualificaciones a lo largo de la vida profesional.

El acceso a la formación y el aprendizaje

permanente para adaptar estas cualificaciones

durante la vida profesional refuerza

la capacidad de permanecer en el mercado de

trabajo cuando se modifican las condiciones

imperantes en éste. En efecto, el principio

rector en cuanto al acceso a la formación

podría sintetizarse con la frase «cuanto más

se tiene, más se recibe».

Los trabajadores de mayor edad y las personas

poco cualificadas reciben mucha menos

formación. Casi la mitad de los trabajadores

de mayor edad trabajan en empresas que proporcionan

formación, pero menos del 15 %

participa efectivamente en medidas de formación

'sean éstas privadas o establecidas

por los empresarios'. Sólo un 7 % de los trabajadores

de mayor edad poco cualificados

reciben formación, cuando ese porcentaje es

superior al 25 % en el caso de los trabajadores

de mayor edad altamente cualificados (El

empleo en Europa, 2001).

De distintos estudios efectuados entre los

empresarios para conocer la evolución previsible

de las cualificaciones que se exigirán a

la mano de obra se desprende claramente que

el empleo de trabajadores cualificados continuará

aumentando, mientras que disminuirá

el de las personas no cualificadas. El mayor

incremento se seguirá registrando en el sector

de los servicios, muy probablemente en los

sectores que exigen altos niveles de conocimientos

y requieren competencias relacionadas

con las TIC, habilidades de comunicación,

etc.

A medida que las cualificaciones y la productividad

de los trabajadores de mayor edad

disminuyen, aumenta la importancia de la

formación, la capacidad de adaptación a las

nuevas competencias y tecnologías, la movilidad

y la flexibilidad salarial. En ausencia de

estos elementos, los empresarios podrían verse

tentados a evitar los costes relativamente

elevados vinculados a la contratación de

estas personas. Las nuevas tecnologías inciden

también sobremanera en los planes profesionales

y de jubilación de los trabajadores

de mayor edad, al poder ir acompañadas de

una distorsión potencial en favor de una

mayor cualificación. Si las nuevas tecnologías

alteran los empleos y el perfil de cualificación

exigido, los trabajadores de mayor edad se

verán afectados de manera diferente que los

que forman parte del grupo de edad intermedia

por varias razones: porque sus cualificaciones

están más anticuadas; porque, en promedio,

tienen un nivel de instrucción inferior,

por lo que es más probable que se supriman

sus empleos, y también porque reaccionarán

de manera diferente a la hora de considerar

la posible actualización de sus cualificaciones,

ya que la inminencia de su jubilación

reduce el horizonte temporal considerado.

LOURDES L'PEZ CUMBRE

261 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

Algunos datos ponen de manifiesto que, entre

los trabajadores de mayor edad, los usuarios

de ordenadores 'es decir, los que han adquirido

las competencias que requieren las nuevas

tecnologías' tienen más probabilidades

de seguir trabajando.

No tener en cuenta las consecuencias de la

evolución tecnológica sobre las posibilidades

de empleo de los trabajadores de mayor edad

podría desembocar en conclusiones políticas

erróneas: «Las medidas políticas destinadas

a estimular la prolongación de la vida activa

podrían ver limitado su éxito si los trabajadores

de mayor edad son sometidos a la presión

de la evolución tecnológica. Por otro lado,

todo retraso adicional de la jubilación, debido

quizás al aumento de la esperanza de vida o a

la evolución de la seguridad social y los sistemas

privados de pensiones, puede inducir a

estos trabajadores a invertir en nuevas competencias

en función de la evolución tecnológica

» (Friedberg, L., 2001).

Los principales obstáculos al mantenimiento

en actividad y al desarrollo de las

capacidades de los trabajadores de mayor

edad y de los trabajadores poco cualificados

son sus limitados perfiles de formación, la

actual falta de posibilidades de cualificación

y la ausencia de una formación adecuada

basada en los conocimientos adquiridos y en

lo mejor que pueden aprender para su trabajo.

El corto período de amortización de la

inversión efectuada por las empresas en el

ámbito de la formación parece ir en contra de

los candidatos de mayor edad (nuevos empleados

potenciales/trabajadores existentes),

pero es preciso tener en cuenta la rápida rotación

del personal joven y la evolución de la

naturaleza de los empleos. Además, la igualdad

de todos los trabajadores, hombres y

mujeres, por lo que respecta al acceso a la formación

constituye un problema tanto cuando

se considera el tamaño de las empresas (las

PYME son las más perjudicadas) como el perfil

de formación del trabajador (nivel de educación

de las personas de mayor edad y de los

grupos de personas poco cualificadas).

Las personas con discapacidad tienen

idénticas posibilidades de trabajar en empresas

que proporcionan formación, pero por lo

general son pocas las que se benefician de

estas medidas, sobre todo cuando el grado de

incapacidad es elevado.

La justa dosificación de los incentivos

financieros

La elección de participar o no en el mercado

de trabajo dependerá esencialmente de la

situación financiera individual y de las opciones

disponibles. Las rentas del trabajo se

DOCUMENTACI'N E INFORMES

262 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

comparan con las restantes fuentes de ingresos

y los costes asociados. Por ello, determinar

si existen incentivos económicos para trabajar

exige analizar la interacción entre el

nivel de los salarios, los niveles de asistencia

social y el sistema fiscal. Esta es la razón por

la que los niveles de remuneración, la fiscalidad

y los regímenes de prestaciones sociales

deben tenerse en cuenta en el análisis de la

incidencia global sobre la participación en el

mercado de trabajo.

Los sistemas de imposición y prestaciones

(individualmente y combinados) influyen

sobre todos los movimientos en el mercado de

trabajo, a saber, la participación en dicho

mercado, la opción entre educación y trabajo,

la decisión de jubilarse anticipadamente y la

duración del desempleo. Aunque las últimas

reformas muestran que se presta especial

atención a los sistemas de imposición, dos

aspectos de la interacción entre la imposición

y las prestaciones pueden tener una influencia

significativa en la oferta de mano de obra.

El primero es el nivel de las prestaciones

sociales con relación a las remuneraciones y

su efecto sobre la decisión de participación en

el mercado, que puede desembocar en la llamada

trampa del desempleo. El segundo es la

modificación de la renta disponible (teniendo

en cuenta el efecto combinado del aumento de

la imposición y la retirada de las prestaciones

concedidas en función de los recursos) a medida

que se incrementan las remuneraciones, y

su influencia sobre los esfuerzos invertidos y

las horas pasadas en el trabajo (que puede

desembocar en la trampa de la pobreza).

El efecto real sobre la oferta de mano de

obra depende de la reacción individual de los

agentes económicos ante la modificación de

los incentivos. Niveles elevados de prestaciones

por desempleo y de otro tipo, combinados

con períodos de percepción prolongados y una

aplicación permisiva de las normas de concesión,

pueden minar los incentivos para aceptar

un empleo y aumentar el riesgo de una

dependencia duradera de las prestaciones

sociales. Por otra parte, el acceso a sistemas

de seguridad social vinculados al empleo, en

particular al seguro de desempleo, bien puede

incitar a los individuos a aceptar (o a transformar)

empleos no declarados en empleos regulares.

Además, el seguro de desempleo, más

que cualquier otro sistema de prestaciones

sociales, conlleva una vinculación mucho más

estrecha al mercado de trabajo de los beneficiarios,

sobre todo si se toma en serio la condicionalidad

del empleo y se fomenta la búsqueda

de trabajo.

Algunos grupos parecen más sensibles que

otros a la modificación de los sistemas de

imposición y prestaciones. Por ejemplo, la

oferta de mano de obra por parte de los hombres

de edad intermedia o de los que tienen

perspectivas de ver aumentar sus remuneraciones

en el futuro parece ser menos sensible

a la evolución de los incentivos derivados de

los sistemas de imposición y prestaciones. Por

el contrario, los miembros de las parejas en

las que uno de los convivientes no trabaja (por

lo general, la mujer) y las familias monoparentales

son por lo general los grupos más

sensibles a los incentivos, por lo que respecta

a la participación en el mercado de trabajo.

La fiscalidad puede influir en la decisión del

segundo miembro del hogar de entrar o no

en el mercado laboral y puede fomentar o

desalentar el trabajo a tiempo parcial. La

evolución de los sistemas de imposición y

prestaciones incide en mayor medida en las

decisiones relativas a la entrada en el mercado

de trabajo o la salida de éste que en las

correspondientes a las horas trabajadas.

Por lo que se refiere a los trabajadores de

mayor edad, las distintas iniciativas políticas

adoptadas por los Estados miembros (mencionadas

en los PAN) no parecen haber generado

un aumento realmente significativo de

su participación en el mercado de trabajo.

Esto es en parte reflejo de una cultura de

jubilación anticipada profundamente arraigada,

de la persistencia de regímenes de jubilación

anticipada (que coexisten a menudo

con sistemas destinados a prolongar la vida

profesional de los trabajadores de mayor

LOURDES L'PEZ CUMBRE

263 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

edad) y de las actitudes negativas que persisten

entre los empresarios, los sindicatos y los

responsables políticos. Los sistemas de jubilación

anticipada se vuelven atractivos cuando

no se dispone de alternativas de empleo.

Se pueden distinguir distintas formas de

jubilación y distintos modelos de transición

en el mercado laboral para los trabajadores

de mayor edad: en primer lugar, un único

paso de un empleo a tiempo completo a una

retirada completa del mercado laboral. Esta

es, con diferencia, la situación más corriente

en Europa. En segundo lugar, una jubilación

parcial (en la que se combina la jubilación del

empleo a tiempo completo con otro trabajo o

distintas formas de prestaciones de desempleo

e incapacidad, sin retirarse completamente

del mercado de trabajo). Datos procedentes

de los Estados Unidos sugieren que

esta situación es más frecuente en los dos

extremos de la escala de calidad del empleo.

En tercer lugar, una jubilación 'generalmente

un despido a causa de reestructuración' en

la que se combinan períodos de inactividad

(búsqueda de empleo y reciclaje profesional) y

períodos de trabajo.

La situación efectiva dependerá de una

serie de factores. Los regímenes de jubilación

anticipada e incapacidad laboral pueden sustituir

a las prestaciones de desempleo en

algunos casos, por lo que su cuantía es importante.

Generalmente, la cuantía de las prestaciones

de jubilación e incapacidad es más

elevada que la de las prestaciones de desempleo,

y los períodos durante los que se conceden

más prolongados. Además, algunos programas

relativos al desempleo son, de hecho,

regímenes de jubilación anticipada, en la

medida en que no conllevan ninguna exigencia

de búsqueda de empleo para los trabajadores

de mayor edad. Son los índices de sustitución

de las pensiones de seguridad social

con relación a las remuneraciones y los tipos

efectivos de imposición del trabajo los que

influyen en la decisión de los trabajadores de

mayor edad de aceptar la jubilación, y su

interacción puede dar origen a «tipos efectivos

de imposición» elevados sobre la prosecución

de la actividad laboral. En cualquier

caso, las prestaciones sociales constituyen la

principal fuente de ingresos de la mitad de

las personas de entre 55 y 64 años.

Las normas de los seguros de enfermedad

y los regímenes profesionales de pensiones

pueden inducir a algunos trabajadores a

retrasar su salida de sus puestos de trabajo

e inducir a otros a encontrar empleos de

transición hasta el comienzo de la jubilación

completa. Por otra parte, los planes de pensión

privados fomentan por lo general la

jubilación completa más que la parcial,

puesto que las prestaciones de jubilación

están basadas normalmente en la remuneración

anual media durante los tres o cinco

últimos años de trabajo, y puede exigirse la

jubilación completa para poder percibir las

prestaciones de jubilación. También se

observa una correlación positiva entre niveles

de ahorro y riqueza más elevados en los

trabajadores de mayor edad y su jubilación

anticipada y retirada completa del mercado

de trabajo.

Los incentivos financieros y las normas de

seguridad social no son los únicos factores

que determinan la oferta de mano de obra por

parte de la población de mayor edad. Los factores

no pecuniarios desempeñan también un

papel importante en su decisión de permanecer

en el mercado de trabajo o reincorporarse

al mismo 4.

DOCUMENTACI'N E INFORMES

264 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37

4 HAIDER LOUGHRAM (2001), entre otros, en un estudio

sobre la oferta de trabajo de la poblaciÛn anciana

(mayores de 65 aÒos) indican que ´los aspectos no pecuniarios

dominan las decisiones relativas a la actividad de

los ancianosª, quienes, por lo general, responden inel·sticamente

a la evoluciÛn de los salarios. Por consiguiente,

los autores concluyen que ´las polÌticas que inciden

sobre el rendimiento econÛmico del trabajo de las personas

ancianas tendr·n menor repercusiÛn sobre la oferta

de trabajo de este grupo de poblaciÛn que las polÌticas

dirigidas a aumentar los rendimientos no pecuniarios

del trabajoª.

Un entorno favorable

Para muchas personas, la decisión de participar

en el mercado de trabajo no depende

necesariamente de la evaluación de los factores

del mercado laboral descritos anteriormente,

sino de toda una serie de otros factores.

Éstos determinan si las personas pueden

conciliar sus obligaciones profesionales con

otras exigencias 'por ejemplo las tareas

domésticas, como las compras y el cuidado de

los hijos (en función de los horarios escolares)

' y cómo pueden hacerlo.

Estructuras de cuidado de niños y

personas mayores

Sobre todo para numerosas mujeres, el

hecho de ocuparse de las personas a cargo

'hijos o padres' constituye un gran obstáculo

para trabajar si no existen soluciones alternativas.

El 14,1 % de las personas inactivas

desearían trabajar (o sea 10,9 millones de

personas, de ellas 7 millones de mujeres). Un

30 % de estas mujeres no pueden trabajar por

obligaciones personales o familiares.

De hecho, la provisión de servicios de apoyo

tiene un doble efecto en la participación. Además

de facilitar el acceso al mercado laboral

de los usuarios de estos servicios, ellos mismos

proporcionan un gran número de empleos.

Desde 1995 se han creado más de dos millones

de empleos inetos en los sectores de la asistencia

sanitaria y los servicios sociales.

Fomento de la movilidad

Puede ocurrir que, a pesar de no tener

acceso al mercado de trabajo local, las personas

no deseen trasladar su residencia. Según

los datos de un Eurobarómetro reciente, un

54 % del 37,5 % de los europeos que se ha

trasladado durante la última década lo han

hecho por razones familiares o personales, un

18 % por razones vinculadas al alojamiento y

un 15 % por razones profesionales.

Un porcentaje cercano al 46 % del 18,5 %

que cree que se trasladará en los cinco próximos

años lo haría por razones familiares o

personales y un 27 % por razones profesionales.

El 34 % de los europeos optaría por permanecer

en desempleo y seguir residiendo en

la misma región antes de trasladarse a otra

región para obtener allí un empleo. Un 38 %

preferiría trasladarse a otra región, si bien

esta voluntad disminuye mucho con la edad,

y un 16 % indica que su decisión dependería

del trabajo que pudiera obtener.

Más del 29 % de los europeos declaran que

una «mejor situación financiera» y unas «mejores

perspectivas profesionales», respectivamente,

les estimularían a trasladarse.

Todos estos aspectos relativos a la movilidad

y los desplazamientos al trabajo sugieren

que la situación de los empleos y la disponibilidad

y asequibilidad de los transportes, o el

desarrollo de oportunidades empresariales,

incluidas actividades de trabajo electrónico,

en las comunidades locales, pueden ser

importantes para aumentar la participación

en el mercado de trabajo.

LOURDES L'PEZ CUMBRE

265 REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 37



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