El ALCA: Un obstáculo a la integración latinoamericana

Revista Cubana de DerechoNbr. 20, December 2002

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Introducción Desarrollo Estado de la salud de la población de América Latina. La calidad de vida en América Latina Los servicios educacionales en América Latina ¿Qué significa el ALCA para América Latina? Conclusiones Bibliografía

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Castro Ruz, Fidel. Mensajes a las Cumbres Iberoamericanas cerrar Castro Ruz Fidel. O. Cit cerrar Astro cerrarIntroducción
Desarrollo
Estado de la salud de la población de América Latina.
La calidad de vida en América Latina
Los servicios educacionales en América Latina
¿Qué significa el ALCA para América Latina?
Conclusiones
Bibliografía

 



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Introducción



Los esfuerzos para unir las economías del hemisferio occidental en un solo acuerdo de libre comercio comenzaron en la Cumbre de las Américas que tuvo lugar en Miami, en diciembre de 1994. Los jefes de Estado y de Gobierno de las 34 democracias de la región acordaron el establecimiento del Área de Libre Comercio de las Américas, o ALCA, en la cual se eliminarán progresivamente las barreras al comercio y a la inversión, y la finalización de las negociaciones para el año 2005. Los líderes también se comprometieron a lograr avances sustanciales para el año 2000 hacia el establecimiento del ALCA. Sus decisiones se encuentran en la Declaración de Principios y Plan de Acción de la Cumbre de Miami.

Durante la fase preparatoria del proceso del ALCA se realizaron cuatro reuniones ministeriales: la primera fue en junio de 199-5, en Denver, EE. UU, la segunda, en marzo de 199G en Cartagena, Colombia; la tercera, en mayo de 1997 en Belo Horizonte, Brasil; y la cuarta, en marzo de 1998 en San José, Costa Rica. En la reunión de San José, los Ministros recomendaron a los Jefes de Estado y de Gobierno el inicio de las negociaciones y establecieron la estructura así como los principios y objetivos generales para guiarlas.

En base a la Declaración de San José, las negociaciones del ALCA se lanzaron formalmente en abril de 1998 durante la Segunda Cumbre de las Américas en Santiago, Chile. Los dirigentes acordaron que el proceso de negociaciones del ALCA sería transparente y tomaría en cuenta las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías en las Américas, con el fin de facilitar la participación plena de todos los países.

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Nos detendremos para analizar que consecuencias le ha traído para América Latina creer en las falacias del norte explotador. En las últimas décadas ha habido Alianza para el Progreso, Plan Baker, Plan Brady y la más reciente fantasía: una iniciativa para las Américas que en nada se aleja de lo que ha sido siempre su intención América para los americanos.

Desarrollo



En época tan temprana como cuando se alcanzó la independencia de nuestra América hasta nuestros días, la idea de la unidad, la integración ha estado presente y ha constituido una coherente línea de pensamiento en figuras de gran relieve como Bolívar, Martí y Fidel, en la tenaz defensa del destino de los pueblos de la región.

Ese pensamiento constituye en las nuevas condiciones históricas de la unidad latinoamericana un imperativo, frente a la resistencia norteamericana y del necesario encuentro consigo misma de la América nuestra que Martí alertó cuando nos advertía sobre la imposibilidad de que el libro europeo o el yanqui podrían dar la clave del enigma hispanoamericano.

Difícil y torpedeado ha sido el camino de la integración en nuestra región desde que en los inicios del siglo XIX muchas de las naciones alcanzaron su independencia y aun hoy en pleno siglo XXI sigue siendo la integración latinoamericana un proyecto lleno de retórica, incomprensiones y falto de acciones coordinadas, sistemáticas y consecuentes. Pese a tener para su realización sólidas razones históricas, económicas, culturales, comunidad de idioma, ser una necesidad vital para la defensa del derecho a continuar existiendo ante las renovadas apetencias del imperio que pretende perpetuar su dominio continental, cuando convida a nuestros países a integrarse con ellos en condiciones que sin lugar a dudas los han de conducir a una situación mucho más catastrófica y vulnerable, la destrucción de la naturaleza, porvenir incierto, a que se plieguen a sus mentiras, los engaños, las ilusiones y los intereses de los poderosos, quienes postulan que podemos desarrollarnos, «cuando en realidad lo que hacen es imponernos sueños y modelos de consumo enajenantes y despilfarradores que envenenan y arruinan nuestro medio y que son incompatibles con las necesidades racionales de las personas que viven en el Tercer Mundo". Mundo que cada vez es más pobre.

La integración en la región siempre ha sido entorpecida con cantos de sirenas, pero no siempre hemos sabido actuar como Odiseo. En las

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últimas décadas ha habido Alianza para el Progreso, Plan Baker, Plan Brady y la más reciente fantasía: una iniciativa para las Américas que en nada se aleja de lo que ha sido siempre su intención América para los americanos. Esta iniciativa constituye un reconocimiento de los procesos integracionistas que se habían comenzado a desarrollar en la región en los años 80 con el objetivo de crear sus propios espacios económicos; evidentemente no tiene otra finalidad que la de mantenernos como economías serviciadoras de su propia economía, uncirlas con mayor fuerza a la dependencia de su mercado y al capital transnacional norteamericano, utilizarlas como zona de dominio ante la competencia de los rivales europeos y japoneses y ultimar toda posibilidad de unión política.

Nos detendremos para analizar que consecuencias le ha traído para América Latina creer en las falacias del norte explotador. Hace más de 20 años que América Latina vive la realidad neoliberal que le impusieron y nosotros podríamos preguntarnos qué han obtenido. La respuesta a esta interrogante es triste y dolorosa, hoy la región solo puede exhibir una situación desoladora. Su participación a nivel mundial se ha reducido, su peso específico en el Producto Interno Bruto y sus exportaciones han descendido por ejemplo en los setenta lo exportado hacia los EE UU era el 38. 2 % en tanto que en 1989 había caído al 29%, en el producto por habitante no ha habido crecimiento, la pobreza ha alcanzado niveles alarmantes al igual que la deuda externa, la inflación, el desempleo y el intercambio desigual elementos estos que han incidido en la situación socioeconómica de la región:

Estado de la salud de la población de América Latina.



1990 -2000 La esperanza de vida al nacer no pasa de los 68 años como promedio.[1] La mortalidad infantil es de 55 por cada mil nacidos vivos 6 veces superior a la de los países desarrollados. La mortalidad materna supera de menores de 5 años asciende a 72 por 100 000. La mortalidad materna es de más de 110 por cada 100 000 nacimientos. Los desnutridos excederán la cifra de los 62 0000. Los que padecen anemia serán más de 66> 000. 30 000 presentan carencias de yodo.

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La calidad de vida en América Latina



2000 Sólo el 70 % tiene acceso a los servicios de salud en el caso de los que viven en las ciudades porque los de las zonas rurales es del 42 %.[2] E1 21 % no tiene acceso al agua potable. El 41 % carece de servicios de saneamiento. El número de habitantes por médico es 2. 6 veces superior al de los países desarrollados. La grave situación de la vivienda ha condicionado el surgimiento de barrios marginales.

Los servicios educacionales en América Latina



- En pleno Tercer Milenio el 15, 3 % de la población adulta es analfabeta. En 1985 9 000 000 de niños entre 6 y 11 años no asisten a la escuela. 19 000 000 de jóvenes de 12 -17 años se encuentran en la misma situación. La deserción escolar es del 40 % antes de culminar el 4to grado de la enseñanza primaria. El 11 % de los alumnos repite más de un grado. De cada 100 niños que matriculan la escuela primaria 56 no la culminan y se incorporan al mercado de trabajo fundamentalmente al informal. Hay más de 20 millones de niños sin hogar deambulando por las calles.

Las cifras demuestran, que si de algo se puede sentir orgullosa hoy Hispanoamérica es de ser la región en este mundo de mayor desigualdad en la distribución de los ingresos; alrededor del 60 % de sus habitantes se encuentran entre la pobreza y la indigencia en tanto el 5 % de la población absorbe prácticamente el 50 % del ingreso, es evidente la cada vez más limitada capacidad de compra de las grandes mayorías en los mercados nacionales. Esta distribución desigual hace que la región sea expresión de una profunda inequidad social que no sólo se encuentra sin solución, sino que no se vislumbra solución alguna, si tenemos en cuenta la política que llevan a cabo la inmensa mayoría de los gobiernos más preocupados por coquetear con el imperio, que por resolver los tan graves problemas por lo que están atravesando sus pueblos. Estos gobiernos empeñados en minimizar esta realidad tras un aparente relajamiento de la situación, ponemos por ejemplo el tratamiento que se le da a la deuda externa, cuando se pretende ignorar su importancia, cuando sigue siendo el mecanismo perfecto para la explotación de nuestras economías y constituye el obstáculo fundamental Para la salida de crisis que vive la región.

En los inicios de la década de los años 80 ya era un hecho la impagabilidad de la deuda tanto económica como moral, que decir en

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estos momentos iniciales del tercer milenio cuando la situación se ha tornado más difícil para la región y para cada país en particular observemos el siguiente gráfico sobre el comportamiento de la deuda:

LA DEUDA EXTERNA DE AMÉRICA LATINA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS: (miles de millones)[3].

Años Monto de la deuda Pago por concepto de intereses (acum..)
1960 60 000 ND1
1980 222 500 365 900
1990 423 000 599 500
1998 710 000 735 000
1999 735 000 ND1
2000 750 855 ND1
ND- no se tienen datos


Como observamos la deuda en los años de instrumentación de las políticas neoliberales en la región ha tenido un crecimiento desenfrenado y el pago de los intereses se ha elevado de forma dramática lo que ha servido para transformar la deuda en el eje del proceso de reproducción, proceso que se ve enormemente afectado por la cantidad de recursos que se fugan de los países de origen. Es evidente que el crecimiento de la deuda no es tan vertiginoso como en los años iniciales debido a que cada día la tendencia del flujo de capital fresco no es hacia los países subdesarrollados, sino hacia el mundo desarrollado dada las particularidades actuales de la exportación de capitales). Las potencias acreedoras tienen con el pago de los intereses un negocio rentable y garantizado por aquellos que ingenuamente creen poder encontrar la fórmula que satisfaga las necesidades de los deudores y las apetencias de los acreedores, intentan encontrar armonía entre dos polos que en modo alguno pueden interactuar en un mismo campo magnético. La deuda es contraria al desarrollo e incluso del propio crecimiento, aclarando que el crecimiento que en ocasiones ha tenido la región no significa desarrollo, en tanto no puede ser auto sostenido y no ha servido para beneficiar a todas las capas, cuestión esta que es imposible sin la ocurrencia de cambios estructurales, que entre otras cosas conduzcan a la eliminación de la marginalidad, el control que sobre las relaciones económicas internacionales y los patrones acumulativos impuestos por

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las grandes potencias, que en el área nuestra pretenden reforzar con el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) cuya intención es reforzar la estructura neocolonial del comercio exterior de la región mediante el estimulo a los productos primarios y a ciertas manufacturas cerrando de esta manera las puertas a los productos terciarios.

La actualidad proteccionista en contra de América Latina se basa en medidas no arancelarias que constituyen hoy el más efectivo y solapado elemento del arsenal proteccionista, instrumento que se encuentra incluido en la iniciativa para las Américas. Otro de los componentes peligrosos para la política comercial practicada es la globalidad que tiene como intención integrar el comercio con la inversión y los servicios como otro mecanismo que permitirán facilitar la operación de las empresas transnacionales (ETN) norteamericanas.

Si realizamos un análisis del comercio de los servicios que pueden hacer los países latinoamericanos frente al mayor exportador del mundo, quien solo quiere garantizar una ventaja permanente, es decir, que sus exportaciones reciban un trato igual a las nacionales en los países receptores, por lo que el mercado de los servicios en el área será invadido y controlado por las transnacionales norteamericanas.

El ALCA constituye un interés de los EE UU por perpetuar el control del comercio con Hispanoamérica, valiéndose de su superioridad científico técnica y su elevada capacidad competitiva, tiene la intención de hacer valer su influencia histórica en la región y enfrentar los avances en los bloques rivales, para de esta forma cerrar las puertas a las ETN europeas y japonesas.

¿Qué significa el ALCA para América Latina?



En realidad para la América Latina el ALCA significa la profundización del intercambio desigual, la destrucción de la ya limitada capacidad competitiva de aquellas producciones que no convengan a EE UU, el reforzamiento a ultranza de su política neoliberal, no es posible ni necesario negar que algunos productos recibirán los beneficios del mercado norteamericano, en cambio otros recibirían un duro golpe al ser abiertas las puertas a los productos norteamericanos ya que sería imposible competir con ellos. Esto nos hace recordar a Martí cuando decía que era necesaria la sensatez, la vigilancia y un examen claro y minucioso, que el convite de los EE. UU. potentes y repletos de productos invendibles.

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El ALCA para América Latina representa la eliminación de toda posibilidad de desarrollo del sector de los servicios, ahondar la dependencia del mercado norteamericano, constituyendo un duro golpe a los frágiles procesos integracionistas que hoy existen en el área, ya que al establecerse acuerdos bilaterales con los EE UU se elimina toda posibilidad de que se establezcan relaciones entre los países latinoamericanos.

Es realmente insuficiente lo que se ha logrado en el área en materia de integración en los últimos cuarenta años, el comercio intrarregional presenta síntomas de estancamiento. Son muchos y diversos los factores que han incidido en los limitados avances de la integración, el capital transnacional sigue acaparando la mayor parte del comercio vinculado a esta y la región no se ha hecho sentir con fuerza en los acuerdos de especialización productiva, insuficiencias en la coordinación de políticas económicas, el desplazamiento de la fuerza laboral y su acceso al trabajo en otros países, no se ha acentuado en consecuencias con los imperativos que impone la integración como un factor acelerador del desarrollo, todavía los países están muy encerrados en sí mismo y no tienen entendido que la integración es una condición para la supervivencia y la preservación de nuestra independencia e identidad, la paz y el desarrollo social.

La aplicación con una pureza y un rigor de las políticas neoliberales no ha traído a estos países ningún éxito que mostrar, no ha servido para eliminar la inflación, ni ha atraído capitales a pesar del sin fin de concesiones realizadas pero si ha valido para que desde América Latina se halla transferido hacía el exterior más de 224 000 millones en tan sólo ocho años (1982 -1990), no ha podido reactivar el crecimiento económico que en los años setenta se comportaba entre el 6 y el 7 %, en los ochenta no creció y en los noventa hasta la fecha se ha comportado por debajo del 3. 5 %, incluso la realidad ha desmentido lo planteado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe que informó en agosto un crecimiento de un 2 % para la región en 2001 cifra que estaba por debajo de la informada en mayo que era entre un 2, 3 % y 3 %, esto no significa que todas las economías crecerán en esos rangos por ejemplo, el crecimiento en México será de tan sólo un 0. 13 %, países que no crecerán (Perú y Uruguay), en Chile se frenó su reactivación, el nivel de crecimiento en Brasil también se ha visto afectado, no obstante en estos años se han pagado los servicios de la deuda externa a cuenta de un alto costo social que hacen a la región ser la de mayor inequidad social,

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donde la situación de la niñez es alarmante, la pobreza, el desempleo y la polarización social constituyen rasgos que caracterizan la realidad latinoamericana.

Conclusiones



Ante esta alarmante situación a la que hemos hecho referencia la unidad continúa siendo necesaria y posible si queremos conservar la independencia, la soberanía y nuestra identidad. No hay dudas que son muchas menos las cosas que nos separan que las que nos unen, raíces comunes, historia, una misma cultura, nos debe unir el afán de libertad, la aspiración por el logro de la equidad y la justicia, el ejercicio pleno de la soberanía, la lucha contra la miseria y el hambre, las pésimas condiciones de vida, la ignorancia de nuestros pueblos, la falta de trabajo y todos los efectos de la crisis económica y social que en las actuales circunstancias se incrementan por lo que nos debería unir la necesidad de luchar contra estos males como única alternativa de sobrevivencia de la región.

La mayor limitación para avanzar por este camino ha sido la falta de unidad, la división alentada por los mismos que durante años nos han impuestos políticas expoliadoras y que ahora con el ALCA intentan reafirmarlas.

En las actuales condiciones la integración es un objetivo que requiere gradualidad, voluntad y decisión aun cuando su logro no es inmediato por lo que se deberá avanzar en lograr al menos comunicación real entre nuestros países en la solución de conjunto de los problemas más apremiantes que nos afectan:

- Establecer mecanismos estables de colaboración.

- Implementar proyectos y programas concretos que permitan aprovechar el potencial material y humano de la región, generalizar las mayores experiencias y resultados científico - tecnológicos en diferentes ramas donde los modelos educacionales deberán tener un lugar de preferencia.

- Considerar la elaboración de proyectos viables de desarrollo sostenible, teniendo en cuenta las particularidades de la región.

La única posibilidad de supervivencia para la región es romper con la lógica de las potencias imperialistas y desarrollar su propia lógica que nunca podrá ser la de la hegemonía de la pobreza, la injusticia y la prepotencia.

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Bibliografía



1. CASTRO RUZ, FIDEL. "Mensajes a las Cumbres Iberoamericanas"

2. "El pensamiento y la conciencia pueden más que el terror y la muerte "Juventud Rebelde".

3. MARTÍ PÉREZ, JOSÉ. "Nuestra América "I Editorial de Ciencias Sociales 1991 C. Habana Obras Completas Tomo 6.

4. RODRÍGUEZ R. , CARLOS RAFAEL. "Sobre la deuda. "Editorial Pueblo y Educación. 1989.

5. MARTÍNEZ, OSVALDO. "Intervención en el I y III Encuentro de Globalización y Problemas Actuales del Desarrollo. "

_____________

[1] Castro Ruz, Fidel. Mensajes a las Cumbres Iberoamericanas

[2] Castro Ruz Fidel. O. Cit

[3] Astro



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