Revista de Derecho Urbanístico y Medio Ambiente - Nbr. 233, April 2007
Patricia Valcárcel Fernández - Profesora Contratada Doctora de Derecho Administrativo Universidad de Vigo
Permanent Link:
http://vlex.com/vid/desertificacion-hidricos-postulados-36349760
Id. vLex: VLEX-36349760
Acceda a este documento
y pruebe vLex GRATIS durante 3 días
El presente artículo analiza el problema de la desertificación desde el punto de vista jurídico. Tras identificar conceptualmente el fenómeno y ubicarlo en el contexto de la gestión hidráulica, el estudio presta particular atención al análisis de los esfuerzos realizados en sede internacional por atender y mitigar sus fatales consecuencias. Asimismo, se incluyen referencias a la forma en que este proceso está afectando a nuestro país y a las medidas que para afrontar esta situación se han implementado en el ordenamiento español.

Constitución Española de 1978. - Artículo 45
REAL DECRETO 329/2002, de 5 de abril, por el que se aprueba el Plan Nacional de Regadíos. de 5 de abril, por el que se aprueba el Plan Nacional de Regadíos.
REAL DECRETO 6/2001, de 12 de enero, sobre fomento de la forestación de tierras agrícolas. de 12 de enero, sobre fomento de la forestación de tierras agrícolas.
LEY 42/2003, de 21 de noviembre, de modificación del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de relaciones familiares de los nietos con los abuelos. de 21 de noviembre, de modificación del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de relaciones familiares de los nietos con los abuelos.
REAL DECRETO 172/2004, de 30 de enero, por el que se modifica el Real Decreto 708/2002, de 19 de julio, por el que se establecen medidas complementarias al Programa de Desarrollo Rural para las medidas de acompañamiento de la Política Agraria Común. de 30 de enero, por el que se modifica el Real Decreto 708/2002, de 19 de julio, por el que se establecen medidas complementarias al Programa de Desarrollo Rural para las medidas de acompañamiento de la Política Agraria Común.
REAL DECRETO LEGISLATIVO 1/2001, de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas de 20 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas
Derecho administrativo especial
Derecho urbanístico, Medio ambiente
Derecho administrativo especial
Medio ambiente
Contaminación
Contaminación del suelo
Degradación del suelo
Desertización
La desertificación en el contexto de gestión de los recursos hídricos desde los postulados del Derecho Ambiental
I. Introducción
El agua es el alma del Planeta Azul1. Esta sintética frase condensa dos grandes verdades. Por una parte, que tanta cantidad hay de este compuesto químico en la tierra que la visualización de las imágenes que de ella se han obtenido desde el espacio han permitido bautizarla como el planeta azul, como el planeta del agua. Y por otra, y más importante a los efectos que ahora importa subrayar, que este elemento es, si no el que más, desde luego uno de los recursos naturales más importantes, pues sus propiedades la acreditan como indispensable para la existencia de vida en nuestro planeta. Hasta tal punto que sin agua no hay vida posible. Así de importante es el agua tanto para nuestra propia supervivencia como, en general, para la de cualquier ecosistema del planeta. De ahí el fundamental compromiso que debemos asumir de velar por la preservación de este «líquido tesoro». El agua es el oro azul2. En definitiva, el agua es un elemento clave para garantizar la subsistencia y el desarrollo biológico de la vida humana, animal y vegetal, pero a partir de ahí, también ha adquirido la condición de factor esencial para la realización de la práctica totalidad de los procesos productivos y económicos ideados por el hombre. La humanidad siempre ha sido consciente de la trascendencia de este hecho. Por ello, no resulta extraño que el agua se convirtiese en un elemento clave de adoración en las antiguas civilizaciones, habiendo asumido un papel esencial en la mitología y en la religión3. Como se ha dejado entrever, la naturaleza ha proporcionado grandes cantidades de agua, y lo ha hecho en los tres estados físicos de agregación: sólido, líquido y gaseoso4. La estimación considerada más fiable de la cantidad total de recursos hídricos mundiales es la realizada por el Instituto Hidrológico Estatal de San Petersburgo, llevada a cabo ante un encargo de la UNESCO. Los cálculos efectuados por la mencionada institución estiman la existencia de unos 1.400 millones de kilómetros cúbicos de agua, líquida o congelada, en el planeta5. Y, además, se ha llegado a la conclusión de que el agua presente sobre la tierra no ha variado con el paso del tiempo, siendo la misma desde que el planeta se formó6. Ocurre, sin embargo, que la sensación de abundancia que sugiere el conocimiento de los datos indicados se desvanece cuando nos percatamos de que no cualquier agua es apta para los procesos vitales. Para los mismos se requiere la conocida como «agua dulce», que es aquella que presenta un contenido tolerable de sales y que es la que realmente sirve para sustentar el equilibrio ecológico necesario para conservar la salud planetaria. Este agua, no tan abundante en relación con las necesidades totales de la misma, se obtiene fundamentalmente de las conocidas como aguas superficiales -ríos, lagos, arroyos, etc.- y de las subterráneas -que se almacenan en los acuíferos-7. Es decir, de la cantidad total de agua existente, sólo una mínima proporción es susceptible de ser empleada en los procesos medioambientales y productivos apuntados. En realidad, el 97.5% del total planetario de este recurso se encuentra en los océanos y resulta demasiado salada tanto para el consumo humano como para su empleo en otros menesteres tales como el riego de cultivos. Por otra parte, alrededor de dos tercios del agua restante, esto es, en torno a un 2.5 % del total, -lo que equivale a unos 24 millones de kilómetros cúbicos-, está inmóvil en los casquetes polares y en las zonas de nieves perpetuas8; y otro elevado porcentaje de los restantes 16 millones de Kilómetros cúbicos está atrapado en escondrijos de roca sedimentaria situados a demasiada profundidad como para resultar accesible y ser empleada. Asimismo, una pequeña cantidad de agua dulce está localizada en la atmósfera en forma de lluvia, nubes o vapor. Por lo que, en definitiva, las fuentes de las que es posible obtener naturalmente agua dulce, contienen tan sólo unos 90.000 kilómetros cúbicos de agua, que representa, un mero 0.26 % del volumen total del recurso9. Si recurrimos a un gráfico símil de Marq de Villiers recogido por Olza: «si toda el agua de la tierra se guardase en un recipiente de cinco litros, el agua dulce disponible no llenaría por completo una cucharilla». Pero es que si de esa agua descontamos las necesidades de los ecosistemas acuáticos no marinos, que requieren una considerable cantidad de la misma para su conservación, el recurso disponible para las necesidades humanas se reduce considerablemente, hasta el punto de que en la imagen propuesta de la cucharilla no representaría más que dos o tres gotas10. Si centramos la atención en el agua que necesitan los seres vivos, el principal problema que se plantea es el de la irregularidad de su distribución por el planeta11. Desde el punto de vista meramente climatológico, conocidas son las diferencias entre las ...Try vLex for FREE for 3 days
Access legal information from Spain including:
Try vLex without any commitment for 3 days and see why you need it.
3
days of Free Access
If you are already a vLex customer, Access Here