Anuario de Historia del Derecho Español - Nbr. LXXII, January 2002
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Primeramente Misa de Nuestra Señora Nombramiento de Regimiento. Salarios de Oficiales. Aniversarios Tañer a nuvlado El que defiende prenda. Del Juego. El que sacare oficio de Concejo El que tubiere oficio de Concejo Vacas lijadas Ordenanzas de la Taverna. De lo mesmo. De lo mesmo. Carnicería. De lo mesmo. Avacería. Panadería. Corral. Dehesa. Pena de Roble de Dehesa. De Retama. Espinos. Madera de Casas. El que comprare Leña. Madera para Labradores. Aliso y Sahoz. Boyero. Boyero. Del Gozo de los Bueyes. De la Dehesa. Ovejas en la Dehesa. Penas de Vestías. Penas de Bueyes mal hechados. Penas de Ovejas y Cabras. De los bueyes de labor y gozo. Reses de Vecindad. Si Arare con Vacas. Entradas de Bueyes y Vacas. Temporadas de la Dehesa. Temporada para los que murieren. Del que metiere Buey. Fieles de la Dehesa. De la Voyada. El que segare Yerva. Venta de leña. Bueyes de Prados. Cierros de Panes. Castañales y Montes. De guardar los Restrojos. Mojonamientos. Ríos y muradales. De los Alcaldes. De los Puercos. Vecindad de vecinos. De los Prados y Linares mal cerrados. Que fenezcan Cuentas cualquier Regimiento. Pazongar Cabalgaduras. Aplicamiento de Concejo. Ordenanza de Cabras.
Ordenanzas de la Villa de Monleón (Salamanca) de 1607. Con un boceto biográfico de Juan de Figueroa (circa 1490-1565), su primer Señor
«...tuisque ex, inclute, chartis, floriferis ut apes in saltibus omnia libant, omnia nos itidem depascimur áurea dicta, áurea, perpetua semper dignissima vita.» (Lucrecio, III. 1-13)1. En memoria de mi maestro, Francisco Tomás y Valiente, Director que fue de este Anuario Pretendo incorporarme con esta publicación2a una tradición arraigada en el Anuario casi desde su aparición. Me refiero a la edición de fuentes y, más en concreto, a la relativa a ordenanzas municipales. Desde las ordenanzas de Estella, que publicó José María Lacarra en el ya lejano volumen V correspondiente a 1928, hasta las de La Cabrera de 1602, editadas por Carmen Fernández Cuervo y Luis Julio Tascón Fernández en el LXI de 1996, han transcurrido no pocos años en los que con cierta frecuencia han ido apareciendo en estas páginas manifestaciones de este tipo de fuentes, de tanto interés para el estudio de los municipios de la sociedad señorial, muy señaladamente de los situados en la Corona de Castilla3. En este caso presento las ordenanzas del pueblo salmantino de Monleón. Y parece razonable comenzar por situar al lector destacando a estos efectos algunos rasgos de esta localidad. Monleón se encuentra a unos 60 kilómetros al suroeste de la ciudad de Salamanca, enclavado en una comarca de presierra que en la provincia se conoce con el nombre de Sierra Menor y, dentro de ella, en un ameno paisaje con frecuentes ondulaciones del terreno y en el que abunda el monte de robles. La población se alza en un promontorio, dentro de un recinto amurallado en deficiente estado de conservación y al que no tardaré en referirme, dominando diversos valles por los que transcurren los ríos Alagón, Riofrío y Navamandiles (sobre los que hubo en el pasado diversos molinos harineros de pequeña envergadura), que acaban confluyendo en el primero de ellos, no lejos del lugar. Como figura en el Madoz, «el terreno es quebrado, flojo, pizarroso y muy poco de regadío»4, con una economía basada en la agricultura y la ganadería, y con un predominio creciente de la segunda sobre la primera como se comprueba contrastando los datos del régimen de cultivos, que aparecen en el Catastro de Ensenada, con la observación actual, por superficial que sea, del paisaje agrario del término. En cuanto al modus vivendi de sus gentes sobresalía, como tampoco sorprenderá, la dedicación a la tierra. Encontramos en el mencionado Catastro testimonios muy significativos al respecto. En un censo de 35 vecinos figuraban 16 labradores, un herrero y sólo 2 tejedores de lienzos que, por lo demás, se ocupaban muy parcialmente del oficio. No había cambistas, mecaderes ni tenderos, ni tampoco personas que se dedicaran a «artes mecánicos» con excepción de las antedichas, pero sí 4 pobres de solemnidad5. Por lo que hace a la demografía, y sin salir de la pincelada gruesa, la población debió de aumentar en el transcurso de la segunda mitad del siglo XVIII para estabilizarse al alza en las décadas centrales del xdc, y caer en la actualidad , como suele ser habitual en los pueblos salmantinos6. Como acabo de apuntar, al menos desde tiempos medievales, y debido en buena medida a su situación próxima a la frontera con el reino de Portugal, Monleón era una plaza fuerte que contaba con murallas, varios cubos y puertas de acceso situadas a lo largo del recinto, y un impresionante torreón que todavía subsiste. Este conjunto continuó jugando un importante papel a lo largo de la Edad Moderna, por razones que mezclan lo estratégico con lo jurisdiccional, aunque en un estado de mantenimiento de progresivo abandono bien por los desastres de la guerra (en particular por la librada contra los franceses a principios del XIX), bien por la incuria de los sucesivos titulares del señorío7. Tras esta somera descripción del lugar, conviene detenerse en los avatares de su régimen jurídico. A partir de mediados del siglo XIII Monleón quedó integrado en la jurisdicción del concejo de Salamanca, más en concreto, en el cuarto de Peña de Rey, uno de los cuatro que formaban la extensa tierra de la ciudad. Pero, como recientemente ha puesto de manifiesto Monsalvo Antón, el sometimiento de nuestra aldea al señorío concejil salmantino no sólo no fue pacífico sino que, muy al contrario, «estuvo reclamando su autonomía de la jurisdicción salmantina durante siglos», lo que le lleva a considerar su caso como «un tanto especial»8. En este sentido, y según nos relata este medievalista, durante el siglo XIV menudearon los conflictos entre los vecinos de Monleón y el concejo capitalino por la reiterada pretensión por parte de aquéllos de evadirse, en una u otra medida, del fisco concejil salmantino. Y a estos conflictos se añadieron, ya en el transcurso de la siguiente centuria, los derivados del enfrentamiento de los concejos de la vicaría de Monleón -en la que se integraban éste y otros enclavados en la comarca de ...
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