Revista del Derecho de las Telecomunicaciones e Infraestructuras en Red - Nbr. 19, January 2004
G. A. Ortiz y J. M. de la Cuétara Martínez - Catedráticos de Derecho Administrativo. Ariño y Asociados. Abogados
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PRIMERA PARTE. EL PROBLEMA: 1. OBSTÁCULOS QUE AFRONTA LA REGULACIÓN DEL FENÓMENO AUDIOVISUAL. 2. INCERTIDUMBRES Y OPORTUNIDADES EN UN MUNDO CONVERGENTE. EL PLURALISMO COMO META. 3. LA PERCEPCIÓN -ERRÓNEA- DEL PROBLEMA COMO «EL DE RTVE». SEGUNDA PARTE. LA SOLUCIÓN: 4. SENTEMOS ALGUNAS PREMISAS. 5. PLURALISMO Y OBLIGACIONES DE SERVICIO PÚBLICO COMO NÚCLEO DE LA REGULACIÓN LEGAL. 6. OTROS CONTENIDOS DE LA LEY QUE NECESITAMOS. 7. CONCLUSIÓN.

LEY 21/1997, de 3 de Julio, reguladora de las Emisiones y Retransmisiones de Competiciones y Acontecimientos deportivos. de 3 de Julio, reguladora de las Emisiones y Retransmisiones de Competiciones y Acontecimientos deportivos.
Derecho administrativo especial
Derecho administrativo de las comunicaciones
Radiodifusión y televisión
Televisión
Derecho de las comunicaciones
Telecomunicaciones
Redes de comunicación
Notas para una nueva ley de teledifusión
PRIMERA PARTE. EL PROBLEMA
1. OBSTÁCULOS QUE AFRONTA LA REGULACIÓN DEL FENÓMENO AUDIOVISUAL 1.1. PODER, DINERO, INTERESES CREADOS Una vez más un Gobierno promete una ley del sector audio-visual. Muchos intentos se han producido antes, y han fracasado (el último, Piqué, en la primavera de 2003). El tema es muy conflictivo; ¿por qué? Para contestar a esta pregunta debemos partir de que por «audiovisual» se entiende, sobre todo, televisión; y la televisión es una actividad singular, cuya buena ordenación choca con tres problemas principales: a) Poder. La televisión tiene poder de conformación de la opinión pública y con él, influencia política. Veámoslo a pequeña escala: cualquier pequeño constructor, por ejemplo, desearía disponer de una televisión local como herramienta de presión sobre su Alcalde. Este instrumento -piensa, con bastante razón- le facilitaría contratos municipales, agilidad en la concesión de licencias, buena información sobre proyectos urbanísticos ... Todo ello con un coste relativamente pequeño e, incluso, ganando dinero si hay suerte. A mayor escala, los grandes grupos mediáticos pueden, evidentemente, beneficiar o influir sobre el Gobierno de turno. Aunque la opinión pública no es movilizada al 100 % por una televisión cuya audiencia está bajando, su influencia hoy por hoy sigue siendo alta, sobre todo en lo que se ha dado en llamar «cadenas generalistas». Una cadena de radio con suficientes oyentes tiene efectos similares; la radio y la televisión, sumadas, se potencian mutuamente; si le añadimos periódicos y revistas tenemos un conglomerado mediático francamente poderoso. b) Dinero. Además de proporcionar influencia, una televisión puede dar dinero. El negocio de las televisiones, de todas maneras, sin monopolio, es bastante inestable. Como todos lo que actúan en ocio y espectáculos, tienden a saturar al público cuando se desarrollan en un entorno competitivo. El caso extremo es el de las exhibiciones circenses que han acabado haciéndose en las plazas públicas por algunas monedas. La necesidad de mantener la atención del público, cuando hay otros que hacen lo mismo, lleva un círculo vicioso de menores ingresos y menor calidad (que es lo que está detrás de la «telebasura») que acaba depreciando el espectáculo. Si hay monopolio, éste puede dosificarse mucho mejor (por eso sólo ha quedado en España sólo una plataforma de Tv por satélite, para poder rentabilizar los carísimos derechos del fútbol y del cine). Los conglomerados mediáticos, por su parte, son también una defensa contra estos problemas, al sostenerse mutuamente todos sus medios de comunicación. La emisión en cadena es otra defensa. De todos modos, las alegaciones de las televisiones privadas de que la pública les recorta indebidamente parte de la «tarta publicitaria» que es limitada, son ciertas. Como negocio, el de los espectáculos -incluida la televisión- es esencialmente inestable, salvo -repito- un posible monopolio (por eso las Major norteamericanas del cine son tan grandes: buscan ese monopolio, vital par subsistir). c) Intereses creados. La televisión como producto tecnológico que es, evoluciona continuamente. Apenas se establece un equilibrio precario en sus múltiples frentes (pública-privada; nacional-autonómica-local; en abierto y de pago; generalista-temática; por ondas, terrenales o satelitales, y por cable....), una innovación tecnológica viene a amenazarlo. Algo que está tan íntimamente ligado al poder y al dinero, soporta mal los cambios. Algunos de estos equilibrios comienzan a realimentarse y generan intereses creados que los mantienen. En tal situación, la presión para el cambio aumenta con el paso del tiempo. Hoy, el gran cambio es la digitalización de la televisión por ondas terrestres (el satélite y el cable ya se han digitalizado) y es, como se está viendo, un cambio muy problemático. Junto a él hay otros cambios en curso (aparición de cadenas locales, televisión interactiva, PPV, VOD por Internet...) que contribuyen a dificultar el ...Try vLex for FREE for 3 days
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