Plan de Acción Global en materia de Juventud 2000/2003.

Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales - Nbr. 30, March 2001

Elena Azpiroz Villar - Directora General del INJUVE.
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Cuando se habla de la juventud de hoy, descubrimos una acusada tendencia entre los opinantes a situarse en una de estas dos posiciones: o bien se refieren a ella desde una visión condescendiente, paternalista, o bien se elevan en un pedestal para criticarla, participando de una óptica marcadamente negativa que, en buena medida, ha sido forjada por unos medios de comunicación que, orientados muchas veces sólo hacia lo que es noticiable, no profundizan lo suficiente en el ámbito de los jóvenes y trasmiten de ellos una imagen injustamente negativa. Ambos tópicos, qué duda cabe, son manifestaciones de un desconocimiento importante de la realidad y aspiraciones de este colectivo.

Headnotes:

Derecho administrativo especial
      Derecho administrativo social
           Asuntos sociales
Seguridad social
      Prestaciones sociales
           Servicios sociales
                Acción social

Text:



 

Plan de Acción Global en materia de Juventud 2000/2003 ELENAAZPIROZ VILLAR * C uando se habla de la juventud de hoy, descubrimos una acusada ten­ dencia entre los opinantes a situarse en una de estas dos posiciones: o bien se refie­ ren a ella desde una visión condescendiente, paternalista, o bien se elevan en un pedestal para criticarla, participando de una óptica marcadamente negativa que, en buena medi­ da, ha sido forjada por unos medios de comu­ nicación que, orientados muchas veces sólo hacia lo que es noticiable, no profundizan lo suficiente en el ámbito de los jóvenes y tras­ miten de ellos una imagen injustamente ne­ gativa. Ambos tópicos, qué duda cabe, son manifestaciones de un desconocimiento im­ portante de la realidad y aspiraciones de este colectivo. Observamos, además, como un fenómeno curioso, que tanto los que consideran que nada puede hacerse por aliviar las dificulta­ des que caracterizan este periodo de la vida del ser humano, como los que ven lo juvenil como una edad autocomplacida y a la búsque­ da de su autosatisfacción, convalecientes de un cierto síndrome de Peter Pan, en el fondo vienen a coincidir en una cosa: unos y otros disponen de una visión de la juventud como enfermedad, como un mal pasajero que alcan­ za a todo el mundo y que sólo el tiempo cura. Por tanto, sólo hay que pedir que el tiempo pase rápido para que los jóvenes lleguen lo antes posible a la vida adulta. Sin embargo, hay que decirlo desde el principio, se trata de visiones estereotipadas, en cuyo seno late una llamada a la inacción, a dejar que la naturaleza obre sobre cada uno, «porque al fin y al cabo --dirán equivocada­ mente unos y otros­ todos hemos sido jóvenes, y ya se sabe que cuando se está empezando todo son dificultades». De todas las visiones so­ bre la juventud ésta sería la más perniciosa, pues equivaldría a aceptar que, en la sociedad en que vivimos, una sociedad adelantada, que ha hecho del reconocimiento de derechos y li­ bertades su estandarte, se estaría dando car­ ta de naturaleza a la desigualdad y a la discriminación. Es cierto que ser joven es en muchas oca­ siones sinónimo de desventaja. Su existencia está marcada por la escasez de empleos o por la percepción de salarios insuficientes cuando acceden a un trabajo, lo que por sí solo explica­ ría la situación de dependencia familiar que pa­ decen y que esta condición se prolongue hasta edades más cercanas a lo que, hace algunos años, se consideraba como edad adulta. Pero, además, la inseguridad laboral, vinculada a la inestabilidad en el trabajo, está en el origen de que los jóvenes tiendan a dotar de más valor al presente frente a una proyección de sus vidas en el futuro. Esta autopercepción de una reali­ dad no demasiado halagüeña se erige a veces en caldo de cultivo de manifestaciones antiso­ ciales y de radicalismos, que no son sino mera expresión de una sociedad que no es todo lo justa que debería ser. 123 * Directora General del INJUVE. REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 30 A pesar de todo, la realidad suele ser siem­ pre más compleja, y aun con la carga de proble­ mas a que se enfrenta la juventud (problemas que pueden y deben ser superados), nos encon­ tramos ante una ancha región en la vida del in­ dividuo que, si por algo se caracteriza, es por la riqueza de valores que le son consustanciales. Los cambios acaecidos en los últimos años en el plano de la formación y de la información han dado como resultado una juventud en la que se dan cita, con auténtica autonomía de carácter, inquietudes que van desde la creati­ vidad a la solidaridad, entendidas ambas en sus más diversas y extensas formas. Y es toda esa abundancia de valores la que debe encon­ trar un marco adecuado de generación y de expresión, a cuyo logro pueden contribuir muy positivamente políticas activas de ju­ ventud, que aborden esta realidad juvenil no sólo como un periodo de transición, con la pues­ ta en marcha de medidas que ayuden a las jóve­ nes y a los jóvenes a superar determinados déficits, sino como una etapa estructural, con entidad propia, que precisa de iniciativas de autoconfirmación. Efectivamente, la juventud es hoy, más que una línea de separación con la edad adul­ ta, un vasto territorio en el que confluyen fac­ tores muy diversos: es el tiempo en que se produce la formación del individuo y la ad­ quisición de las habilidades y destrezas para su incorporación a la vida laboral y a la vida adulta, pero es también el momento en que se consolidan los valores que le acompañarán en adelante. La juventud es el periodo en el que se profundiza en el ámbito de las relaciones personales, y en el que se asume la responsa­ bilidad de decidir cuál es el modelo de vida que cada uno quiere forjarse. Por eso es tan importante que todos, los poderes públicos, las organizaciones sociales y los ciudadanos en general, asumamos la tarea no sólo de fa­ cilitar esa «transición», sino de procurar un bien­ estar que les ayude a vivir plenamente este pe­ riodo. Se trata, sin duda, de un compromiso con el ser humano, como sujeto de derechos, y de una garantía de estar contribuyendo al desa­ rrollo de una sociedad justa, estable y próspe­ ra. La primera razón para promover la acción de los poderes públicos en la esfera de los jó­ venes hay que verla en el mandato inequívoco que establece la Constitución en su artículo 48. «Los poderes públicos ---dice la Carta Magna--- promoverán las condiciones para la participa­ ción libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural». De este precepto ha emanado en los últimos años un conjunto de iniciativas que han tenido como punto de mira satisfacer las necesidades de los jóvenes en todos los órdenes en que se de­ senvuelve su vida: esto es, en la esfera educa­ tiva, laboral, de ocio y entretenimiento, de salud y de participación... Sin embargo, lo que ha caracterizado a las políticas de juventud que hasta el momento se han impulsado en España y en otros países de nuestro entorno ha sido la filosofía subya­ cente a las mismas, que han concebido a la ju­ ventud como una realidad amplia y compleja, que se manifiesta en múltiples facetas y que por lo tanto requiere de una intervención si­ multánea en cada una de las vertientes en que se desenvuelve. De esta visión ha emergi­ do el concepto de integración, de globalidad, como premisa metodológica de toda política de juventud que quiera ser eficaz. Sin duda, éste es el carácter que impregna el Plan de Acción Global en Materia de Ju­ ventud 2000­2003, que fue aprobado por el Consejo de Ministros de 4 de agosto de 2000, y que participa de las ideas y directrices que ya fueron puestas de manifiesto en algunos de los Foros Gubernamentales de Juventud más importantes que se han celebrado en los últimos años. A este respecto, cabe referirse, por ejem­ plo, a la I Conferencia Mundial de Ministros de Juventud, celebrada en Lisboa en 1998, en cuya Declaración Final, se expresa el compro­ miso de los Gobiernos a garantizar que los procesos de formulación, aplicación y segui­ 124 INFORMES REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 30 miento de las políticas nacionales de juven­ tud cuenten con un alto grado de compromiso político y con los recursos adecuados, al tiem­ po que recomienda la puesta en marcha de políticas nacionales de juventud de carácter intersectorial. En esta misma dirección se pronunció, ese mismo año, la Conferencia de Ministros Europeos Responsables de Juven­ tud, auspiciada por el Consejo de Europa, que volvió a insistir sobre la necesidad perentoria de articular nuevas propuestas que contribu­ yeran a mejorar las posibilidades de partici­ pación de los jóvenes en el desarrollo de una Europa democrática y solidaria. El Plan de Acción Global en materia de Ju­ ventud 2000­2003 se erige, pues, dentro de este período, en el instrumento esencial del Gobierno para diseñar, desarrollar y evaluar su política hacia el colectivo juvenil. Metodológicamente, el plan parte de un diagnóstico riguroso de la realidad que trata de abordar, y que se basa, fundamentalmen­ te, en los estudios que sobre la Juventud en España realiza periódicamente el INJUVE. Este observatorio cualificado que ejerce el Instituto de la Juventud se enriquece regu­ larmente con las aportaciones que recibe de las Comunidades Autónomas, de las Corpora­ ciones Locales y del movimiento juvenil, rep­ resentado por el Consejo de la Juventud de España, instancias todas ellas que ponen en marcha recursos y servicios para los jóvenes dentro de sus ámbitos de acción. Asimismo, el plan se beneficia de la experiencia adquirida por el INJUVE en aquellos foros de juventud en lo que participa con instituciones homólo­ gas en Europa e Iberoamérica. A la hora de abordar un plan global de ju­ ventud hay que decir que el liderazgo del IN­ JUVE, con ser fundamental para llevar a buen puerto el proyecto, no es suficiente. Es necesario también proceder a identificar den­ tro de los distintos departamentos de la Ad­ ministración Pública cuáles son los servicios y recursos vigentes para la juventud, en cual­ quiera de los ámbitos en que éstos se llevan a cabo, y las posibilidades de coordinarlos para que los destinatarios saquen el mejor provecho de ellos. Pues bien, en esta faceta integradora ha jugado un papel fundamen­ tal la Comisión Interministerial para la Ju­ ventud y la Infancia, de la que forman parte todos los Departamentos, y que ha experimen­ tado una actualización en su composición y funcionamiento para responder eficazmente a los retos planteados por este Plan Global en materia de Juventud. En este sentido, hay que decir que el Plan es el resultado de un esfuerzo coordinado de la Administración General del Estado, en el que se han tenido muy en cuenta, como ya he­ mos señalado, las aportaciones de organiza­ ciones e instituciones vinculadas a la juventud. El resultado ha sido un proyecto de acción que persigue, como objetivos genera­ les, favorecer, por un lado, las condiciones que posibiliten la autonomía, emancipación y bienestar de los jóvenes; y por otro, fo­ mentar entre la juventud los valores de la solidaridad y la tolerancia. A su vez, estos dos objetivos contienen las seis prioridades de acción o áreas en las que se organiza fi­ nalmente el Plan, y a las cuales nos referi­ remos más adelante. Estas son: Formación, Empleo y Orientación. Nuevos Yacimientos de Empleo; Vivienda; Educación para la Sa­ lud; Alternativas de Ocio y Tiempo Libre; Exclusión e Integración Social, y Participa­ ción, Voluntariado, Asociacionismo y Coope­ ración. Para tomar conciencia de la envergadura de este Plan de Acción, y que probablemente lo sitúan como uno de los proyectos de actua­ ción más ambiciosos en materia de juventud entre los impulsados por la Admininistración en los últimos años, hay que decir que el plan, dentro de estas seis áreas identificadas, esta­ blece 27 objetivos específicos, para cuyo logro se han puesto en marcha un total de 237 ac­ ciones. Sin embargo, no es el factor cuantitativo, con ser muy importante, el elemento diferen­ 125 ELENA AZPIROZ VILLAR REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 30 cial que va a permitir al Plan cumplir con sus objetivos. Probablemente, haya entre los ex­ pertos y no expertos en materia de juventud quienes piensen que nos encontramos ante un nuevo plan, más o menos teórico, entreve­ rado de buenos propósitos, que adolece de po­ der asegurar su eficacia en las diferentes vertientes en que desarrolla su acción. A los incrédulos hay que decirles que, a la hora de diseñar el presente plan, se ha cuidado mu­ cho, por parte de todas las partes implicadas, de restarle al máximo de contenido retórico para dotarle de un enfoque estratégico y de unos procedimientos de funcionamiento ade­ cuados. En el plano de la filosofía que subyace al Plan, hay que decir primeramente que una de las características que emergen en su de­ nominación es la de Global. Efectivamente, el Plan afronta globalmente las prioridades de acción sobre el colectivo juvenil, al identificar claramente las parcelas en las que quiere in­ cidir (formación y empleo; vivienda; educa­ ción para la salud, ocio y tiempo libre; lucha contra la exclusión; participación; voluntaria­ do y coorperación). Además, se enfrenta a cada uno de estos ámbitos con objetivos y ac­ ciones que afectan también globalmente a la totalidad de los Departamentos ministeria­ les. En segundo lugar, desde el punto de vista conceptual, el Plan presenta como atributos el ser Flexible y Abierto. Es decir, se concibe como una programación necesariamente abierta, a la que se pueden incorporar nuevas medidas y acciones a lo largo de los años que tendrá vi­ gencia. En esta tarea de revisión jugará un papel primordial la Comisión de Seguimiento y Evaluación, que llevará a cabo su trabajo con una periodicidad anual. Será la encarga­ da de proponer, en virtud de este principio que comentamos, las acciones que sea nece­ sario reforzar y las que sea preciso incorporar como nuevas, dadas las exigencias de cada momento para la consecución de los objetivos previstos. Asimismo, su carácter flexible implica que el Plan está abierto a la participación de las Comunidades Autónomas, Ayuntamientos y organizaciones juveniles, para las que este proyecto de actuación es un claro referente. Vale la pena subrayar que las acciones conte­ nidas en el plan durante el año 2000, que son las 237 con las que ha partido, corresponden, desde el punto de vista de su aplicación, a ese ejercicio, quedando abierta la posibilidad de proponerse variaciones o nuevas iniciativas en los años venideros. Igualmente importante es el carácter transversal del Plan, lo que significa que sus iniciativas afectan a los diferentes ámbitos de acción del Plan, aunque finalmente estas ac­ ciones se hayan ubicado en aquel apartado en el que repercuten en mayor grado. Entre estas características que definen el Plan, hay una que, sin duda, marca la dife­ rencia con otros proyectos que podrían ads­ cribirse a este mismo terreno. Se trata del esfuerzo de transparencia que se ha puesto en su diseño y que hace posible que nos encontre­ mos ante un conjunto de acciones por las que cualquiera ---organismos públicos, ayunta­ mientos, organizaciones, profesores, padres y jóvenes, en general--- puede interesarse fácil­ mente. No es, pues, el contenido de este proyec­ to, como decíamos al principio, una relación más o menos abstracta de complicada locali­ zación y de dudoso cumplimiento. Finalmente, nos encontramos ante un Plan vivo, que mantiene relación con otros planes nacionales en la actualidad vigentes, que también inciden de manera directa o in­ directa en la población joven, como ocurre con los Planes sobre Empleo, Vivienda y Seguri­ dad Vial, Drogas, SIDA, Prestaciones Básicas de Servicios Sociales, Inmigrantes, Emigran­ tes, Desarrollo Gitano, Igualdad de oportuni­ dades para las Mujeres, Voluntariado y Familia. En suma, resumiendo todos estos rasgos señalados, nos encontramos, dentro del terre­ 126 INFORMES REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 30 no de la política de juventud, ante un progra­ ma que tiene carácter horizontal, al afectar a diferentes áreas e implicar a más de un Minis­ terio; que cuenta con una financiación asegura­ da; que dispone de los necesarios indicadores para su seguimiento y evaluación, y que, es­ pecíficamente, impulsa acciones dirigidas al colectivo juvenil. Conscientemente, hemos dejado para el fi­ nal de este artículo la exposición de los conte­ nidos de cada uno de los seis ámbitos de actuación identificados en el Plan, con el fin de detenernos en cada uno de ellos y exponer así la realidad que se pretende corregir. En el ámbito del empleo, el Plan se propo­ ne coordinar las políticas y las acciones pro­ movidas tanto por las Administraciones como por los agentes sociales, con el fin de impul­ sar acciones innovadoras en materia laboral para los jóvenes. Básicamente, estas medidas se dirigen a la mejora de la estabilidad del colectivo juvenil en el mercado de trabajo, si bien están previstas actuaciones especia­ les en los casos en que los jóvenes, por ra­ zón de su nivel socioeconómico o educativo, o por el hecho de padecer discapacidades o residir en determinados núcleos, encuentren dificultades adicionales para su inserción la­ boral. El Plan contempla también la introduc­ ción de nuevos mecanismos que actúen so­ bre el mercado de trabajo y los elementos que lo configuran, ya sea sobre la oferta, me­ diante la incorporación de nuevos canales de generación de empleo de calidad, ya sea so­ bre la demanda, adecuando la formación y el reciclaje profesional a los requerimientos de las empresas. Asimismo, persigue mejorar los recursos en los que se sustenta la intermedia­ ción laboral, haciendo más accesibles la infor­ mación, la orientación y la búsqueda de empleo. En el campo de la vivienda, el objetivo principal es mejorar el acceso de los jóvenes a la misma. En este sentido, se han incluido ac­ ciones que, desde planteamientos novedosos, pretenden superar este problema. Entre ellas figura el fomento de las residencias para jó­ venes, la convivencia intergeneracional, la rehabilitación de cascos urbanos o la recupe­ ración de pueblos y zonas rurales, por citar sólo unos ejemplos que combinan las varia­ bles de empleo, acceso a la vivienda y acción social. Adicionalmente, se contempla la inter­ vención desde bolsas de viviendas en alquiler, una experiencia que se viene poniendo en práctica desde hace tiempo por varias Admi­ nistraciones españolas. Por otra parte, el Plan constituye una im­ portante medida ejecutiva de promoción de la educación para la salud dentro de los siguientes ámbitos: Consumo; Prevención de enfermeda­ des (ETS, SIDA, etc.); Drogas, Alcoholismo, Tabaquismo y Automedicación; Trastornos nutricionales, y Educación Vial. Su manera de intervernir en este plano será mediante el establecimiento de medidas tendentes a ge­ nerar actitudes de prevención ante los ries­ gos contra la salud entre los jóvenes. Esta actuación se sustentará en dos enfoques com­ plementarios considerados clave para avan­ zar hacia una vida sana: la información y la prevención. En alternativas de ocio y tiempo libre, el Plan recoge la preocupación por las conse­ cuencias indeseables de algunos de los hábi­ tos de tiempo libre de los jóvenes españoles. Por esta razón, desde una perspectiva de la prevención, impulsa acciones con las que se han de generar hábitos cívicos y saludables, al tiempo que se refuerza el rechazo a las con­ ductas antisociales que aparecen en los espa­ cios de ocio. El Plan realiza una apuesta firme por una utilización saludable y genera­ dora de actitudes positivas del tiempo libre de las personas jóvenes, a partir del desarro­ llo de acciones enmarcadas en la educación no formal y la promoción de iniciativas orien­ tadas a mejorar la calidad del ocio. Esto se traduce en la puesta en marcha de iniciativas que supongan tanto la diversificación de los tiempos de ocio como la apertura de nuevos 127 ELENA AZPIROZ VILLAR REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 30 espacios y lugares en los que los jóvenes pue­ dan practicarlo. En el campo de la exclusión y la integra­ ción social, el Plan articula medidas que per­ siguen la prevención de la marginación juvenil y la actuación decidida cuando ésta ya se está produciendo. Todas ellas procuran ac­ tuaciones positivas en los ámbitos familiar, escolar, social y laboral de los jóvenes, y ase­ gura la participación del tejido social (tercer sector, sector productivo...) en la tarea de co­ rregir esta lacra. En este sentido, el Plan pro­ pone medidas favorecedoras para que esta colaboración, que ya se está produciendo de manera significativa, se refuerce aún más. En definitiva, se trata de mejorar la eficacia de las instituciones que se ocupan de los ni­ ños y los jóvenes para hacer más real el prin­ cipio de igualdad de oportunidades. El Plan pretende, por otro lado, mejorar cualitativamente la participación de la juven­ tud en las estructuras de voluntariado, coo­ peración al desarrollo y asociacionismo, a través del apoyo a múltiples iniciativas de participación en las que se encaucen sus in­ quietudes sociales, culturales, artísticas o educativas de los jóvenes. No hay que olvidar que España cuenta con un índice menor de asociacionismo al que presentan otros países europeos, y que por ello se hace imprescindi­ ble dotar de un impulso a las acciones de pro­ moción para la participación. Finalmente, uno de los objetivos funda­ mentales del Plan de Juventud es potenciar actitudes democráticas y tolerantes y recha­ zar claramente la violencia y el racismo. A este respecto, desde el plan se impulsan ac­ ciones de sensibilización y promoción de acti­ tudes tolerantes y democráticas con las que prevenir las tendencias excluyentes y agresi­ vas. Estas medidas tendrán su marco de eje­ cución en los espacios educativos, lugares de ocio y de participación voluntaria de los jóve­ nes, pues no hay que olvidar que la mejor for­ ma de luchar contra la violencia que afecta a la juventud es promover su participación soli­ daria en la construcción de un mundo más democrático y menos desigual. En suma, como ha quedado expuesto, nos hallamos ante un plan ambicioso en sus mi­ ras, pero también, por esos rasgos filosóficos y metodológicos a que hemos aludido, ante un proyecto realizable, con capacidad de alcan­ zar los objetivos que se ha planteado. Sin duda, su grado de cumplimiento, cuando den­ tro de tres años se aborde su definitiva eva­ luación, nos dará la medida exacta del mismo como instrumento de actuación para corregir las dificultades a que se enfrentan los jóvenes en su proceso de incorporación plena a la so­ ciedad. A partir de ahora nos aguarda un duro trabajo por delante. 128 INFORMES REVISTA DEL MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES 30



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