Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales - Nbr. LVI, January 2003
Gutmaro Gómez Bravo - Universidad Complutense de Madrid
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Las recogidas Las presas Evolución jurídica y delito: Límites del régimen correccional Delincuente y degenerada: La mirada de la ciencia El amor en los tiempos del cólera
Derecho penitenciario
Establecimientos penitenciarios
Establecimientos penitenciarios especiales
Establecimientos penitenciarios de mujeres
Derecho penitenciario
Establecimientos penitenciarios
Las prisiones de Eva. Mujer y cárcel en el siglo XIX
El 2 de octubre de 1888, las presas María Gómez Giner y Catalina Mansó, "hicieron presente que llevaban más de 30 años de condena de reclusión" 1. Solicitaron el indulto; la visita penitenciaria anotó sus nombres y siguió adelante. Dejó atrás el patio donde había dado sus primeros pasos la política que centralizaba las prisiones de mujeres en la de Alcalá y siguió el mismo recorrido que horas antes había realizado en el presidio de hombres, salvo por la presencia de las Hijas de la Caridad, 18 monjas encargadas del tratamiento y el régimen interno; precisamente, el tratamiento centrará esta reflexión, destinada a conocer la evolución del centro a través de los cambios en el carácter de su régimen 2. Dos semanas más tarde, en una revista menos solemne, María y Catalina volvieron a pedir el indulto para una condena de reclusión que ni siquiera recordaban con certeza. Nunca antes las visitas penitenciarias a esta galera 3 habían dejado constancia del testimonio de alguna presa; nunca antes, se había hablado de presas; reclusas, corrigendas, galerianas, era el nombre que recibieron las mujeres encarceladas hasta prácticamente el final del siglo XIX. El informe final sobre la penitenciaria de mujeres decía así: "recorriendo detenidamente todos sus departamentos y observando la limpieza y orden que reina en todos ellos. Sería conveniente estudiar el modo de proporcionar a las reclusas trabajos de cosido y de bordados en mayor cantidad que los que ejecutan dándoles así conveniente ocupación y mayores recursos. Por lo demás, la Junta observó con gusto que la penitenciaria de mujeres está muy lejos de presentar el triste aspecto de miseria que presenta el correccional de hombres: cercanos ambos edificios separados, sin embargo, por inmensa distancia en cuanto a sus condiciones materiales y al modo de vivir en ellos" 4. La inspección del dos de octubre de 1888, que había certificado el "malestar" en el presidio masculino se había acercado a la inmediata Casa-Galera, que a los efectos era ya prisión central de mujeres. La visión positiva, luminosa y laboriosa del penal de mujeres, contrastaba con el desorden, el hacinamiento, la mala alimentación, la enfermedad y la oscuridad 5. El orden era correspondido por la naturaleza hacendosa de la mujer. Para conocer el edificio y adentrarnos en el tratamiento, seguiremos la visita y las descripciones de dos ilustres penitenciaristas, Fernando Cadalso y Rafael Salillas, que explicarían la más tardía y desigual acción arquitectónica sobre la cárcel de mujeres pero también sus mejores resultados. Salillas, que destinó un lugar excepcional a la galera de Alcalá en su Vida Penal en España, describió el complejo penitenciario formado por dos grandes pabellones en tomo a un amplio patio espacioso que conducía al comedor de las reclusas, con capacidad para más de ochocientas personas, con buena ventilación e iluminación, con mesas de color de leche, como en los cafés, según lo describió una penada. Los propios presos del presidio trabajaron en la remodelación del convento contiguo en prisión de mujeres, terminada en 1863, cuando ya existía un proyecto diseñado por uno de los personajes más influyentes en el diseño de la arquitectura penitenciaria de la época, artífice de la Modelo de Madrid: Tomás Aranguren. Tres años más tarde se aprobó su proyecto para convertir en establecimiento celular la Casa- Galera de Alcalá de Henares. Según Salillas, estando muy adelantadas las obras "se varió de plan, y en vez de una penitenciaria de 500 reclusas, se dispuso hacer grandes salas para 2.000 penados. En 1869 fueron refundidas todas las Casa-Galera de la península en este edificio que consta actualmente de una galería celular y de dos pabellones con dormitorios comunes" 6. Completaban el edificio una galería celular, fruto del interrumpido proyecto de Aranguren, un patio de comunicación con la iglesia y el lavadero. Básicamente los mismos espacios que tenían los presidios pero con una consideración muy diferente. Si el preso debía pagar su falta, la presa debía expiar sus pecados, de ahí que no fuera coincidencia, según Salillas, que capilla y lavadero compartieran ubicación, pues respondían a una función principal de purificar las almas y borrar otras suciedades con distinto jabón, agua y lejía. Cadalso describió el conjunto penitenciario, su esquema arquitectónico, las diferencias entre uno y otro edificio, así como los principios que proponía para su reforma, condensados en el último párrafo del extracto que sigue y en general, en su crítica al costoso sistema de ampliación y remodelación de los viejos edificios. "Conventos también han sido los dos presidios que en Alcalá existen. El monasterio de Santo Tomás encierra a los jóvenes delincuentes y el del Carmen a reclusas de todas l...
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